El Paris Saint‑Germain consiguió una victoria vibrante por 2‑0 ante el Bayern Múnich en el Mercedes‑Benz Stadium de Atlanta, en un partido repleto de emociones, polémicas y una dosis de drama inesperado. Pese a terminar con nueve hombres, el actual campeón europeo sacó el temple necesario para dejar fuera al multicampeón alemán y asegurar su clasificación a semifinales del Mundial de Clubes.
La primera gran sacudida del encuentro llegó justo antes del descanso, cuando Jamal Musiala sufrió una grave lesión de tobillo tras una desafortunada jugada con Gianluigi Donnarumma. El joven crack alemán fue retirado en camilla, mientras sus compañeros y rivales mostraban evidentes gestos de preocupación. El propio Donnarumma terminó entre lágrimas, visiblemente afectado por la escena que cambió el tono del partido.
Sobre el final del primer tiempo, el Bayern logró marcar a través de Upamecano tras un tiro libre, pero la jugada fue revisada y anulada por posición adelantada. Ese gol invalidado resultó clave, porque el PSG respondió en el segundo tiempo con contundencia. Désiré Doué abrió el marcador al minuto 78 con un zurdazo cruzado tras una buena jugada colectiva. Fue el inicio del golpe parisino.
Pese a las expulsiones de Willian Pacho al minuto 82 y Lucas Hernández en el 90+2, el PSG resistió con orden, sacrificio y transiciones rápidas. Y en la última jugada del partido, cuando el Bayern había volcado todo su equipo en ataque, apareció Ousmane Dembélé para sentenciar el 2‑0 al minuto 90+6. El extremo francés finalizó con precisión una fantástica jugada de Hakimi, desatando el festejo parisino bajo el cielo de Atlanta.
Con esta victoria, el PSG se convierte en uno de los cuatro mejores equipos del torneo y enfrentará al Real Madrid en las semifinales. Para los bávaros, la eliminación no solo deja un sabor amargo en lo deportivo, sino también en lo emocional, con la preocupante lesión de Musiala y la despedida de Thomas Müller del club.
