Este texto no necesariamente compromete ni representa la posición del medio de comunicación. Las ideas representadas en él son responsabilidad del autor

Por: Samuel Vásquez – @samuelvasquezrivas

Publicidad

Es evidente la tensión que se vive previo al clásico del fútbol colombiano entre Millonarios y Atlético Nacional. El desespero por sumar puntos y acercarse a la clasificación, además de poder convencer a los hinchas que empiezan a perder la fe en dos procesos de largo aliento. Tal y como lo han dejado ver Alberto Gamero y Juan Carlos Osorio desde que tomaron sus respectivos mandatos. Este sábado en El Campín está en juego el todo o nada. Posiblemente el impulso necesario o incluso el último baile para alguno de los dos estrategas, de cara a las fechas más drásticas del año. 

Los barristas, como de costumbre, ya mostraron su presencia hostil y esa supuesta voz de orden que nadie les ha delegado; pancartas en Guarne con mensajes concretos y discusiones verbales en Bogotá con jugadores y cuerpo técnico. Mientras para los entrenadores este partido es uno más, importante sin duda en los objetivos, para los de afuera es mucho más que un duelo directo por clasificar o perder las posibilidades; es la victoria obligada. Uno está sexto a cuatro puntos de clasificarse, mientras que el otro tiene que ganar los 12 puntos que faltan para aspirar a algo. No hay beneficios simultáneos después del encuentro. Los dos tienen que ganar.

Ninguno de los dos equipos ha convencido en este 2020. Es la oportunidad de dilatar esa duda masificada y alargar la espera, paradójicamente, mientras los fanáticos celebran ganarle al clásico rival. Y es que la presión aumentó su nivel a mitad de semana, luego de que Millonarios y Nacional cedieran terreno en Copa Sudamericana, otro campeonato que exige una buena presentación de los clubes más ganadores del país. Por ahora, ambos están eliminados de ese torneo. Vienen desgastados y se desgastarán aún más  para los cruces de vuelta este miércoles siguiente. 

Osorio y Gamero están viviendo historias similares. El de Nacional manifestó últimamente que, “Consolidar una idea de juego cuesta mucho”, mientras su semejante dijo que, “Esto que estamos haciendo no es fácil”. También, pese a las escasas victorias en los últimos partidos, los dos técnicos coincidieron en lo mismo; no se gana pero se ha mejorado. Al fin y al cabo el hincha quiere ganar, más allá de si se mejora o no. Un punto difícil para los entrenadores, obligados a ganar a toca costa, dejando posiblemente su filosofía a un lado y traicionando la idea implementada como premisa. 

Tradicionalmente, Millonarios y Atlético Nacional se han enfrentado por cosas importantes. Este partido, aunque no decide un título o una instancia definitiva, tiene en escena dos proyectos en riesgo. Un Atlético Nacional que no le gana a los grandes y un Millonarios sin margen de error. Los dos bandos son jueces de sí mismos. Además, ese condimento de clásico agranda la eventual repercusión. Si Millonarios queda eliminado, será bochornosa una eliminación contra Nacional. Si Nacional pierde, será inaceptable una derrota ante un equipo que está fuera de los ocho y solo ha ganado cuatro partidos en el año. 

Sin olvidar que en los últimos cuatro partidos por liga, enfrentándose, Millonarios y Nacional empataron 1-1, contando 2018 y 2019. Según mi opinión, sería morboso romper esa racha de empates con una derrota, más en un momento crucial para las dos escuadras protagonistas. Otro punto fundamental, y el cual será definitivo, es el alto número de juveniles, pues Osorio y Gamero han apostado por la sangre joven, esa que puede mostrar carácter o simplemente perderse en los nervios y en la responsabilidad de salir de El Campín con tres puntos innegociables. 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here