Cuando Lucas González fue presentado como nuevo director técnico de Atlético Nacional en la Sede Deportiva de Guarne, planteó una pregunta como eje de su propuesta: «¿A qué juega Nacional?». La respuesta la viene construyendo partido a partido desde el 24 de julio, y el domingo quedó plasmada con una goleada de 5-1 ante Alianza FC en Valledupar. Un fútbol ofensivo, basado en la posesión del balón como herramienta para desorganizar al rival y generar ventajas en ataque, tal como lo anunció el estratega bogotano de 45 años desde su llegada procedente de Deportes Tolima.
El proyecto tiene un componente emocional importante: Alexis Henríquez, ídolo histórico del club y campeón de la Copa Libertadores 2016, lo acompaña como asistente técnico. El exdefensor se ha convertido en un puente entre el cuerpo técnico y el vestuario, transmitiendo la exigencia que caracteriza a la institución antioqueña. El presidente Sebastián Arango Botero y el director deportivo Víctor Marulanda respaldan el proceso con un mensaje claro: «queremos estabilidad y volver a las raíces verdolagas».
El reto de González no es menor. Nacional perdió la final de la Liga BetPlay 2026-I ante Junior de Barranquilla y el objetivo para el segundo semestre es reconquistar un título que se le escapó en las dos últimas finales disputadas. La goleada del fin de semana alimenta la esperanza de una hinchada que exige fútbol vistoso y resultados.
