En la tribuna norte del estadio Atanasio Girardot, una vez finalizado el partido entre Atlético Nacional y São Paulo que terminó 0–0, hinchas de ambos equipos protagonizaron un violento enfrentamiento. El cordón de seguridad instalado por la Policía Nacional se rompió, lo que permitió que las barras uniformadas intercambiaran puños y patadas. Decenas de seguidores se vieron involucrados mientras la tensión escalaba rápidamente. Debido a la gravedad del hecho, se registraron detenciones y varios fanáticos resultaron heridos, aunque sin reporte de situaciones de vida o muerte. La policía antidisturbios debió intervenir para contener la situación.
El encuentro deportivo no fue ajeno a la intensidad: La derrota deportiva se mezcló con los animos cuando Edwin Cardona falló dos penaltis, y los remates de Marlos Moreno e Hinestroza golpearon dos veces el poste. Los ánimos de los hinchas ya estaban cargados durante el juego, con provocaciones verbales entre ambas parcialidades, que posteriormente terminaron en el choque físico que empañó la jornada.
Aunque ninguno de los clubes se ha pronunciado oficialmente, el suceso quedó en manos de las autoridades y bajo la lupa de CONMEBOL, que podría aplicar sanciones a Nacional como responsable de la seguridad en su estadio. La serie ahora se define el próximo martes 19 de agosto en Morumbí, pero la violencia vivida en las gradas pone en jaque el llamado fair play y exige respuestas urgentes desde lo institucional.
