A pocas horas de un nuevo Clásico Paisa, todas las miradas se concentran en las condiciones del césped del Atanasio Girardot, escenario que viene de albergar el despliegue de escenarios y la masiva asistencia del festival de música electrónica EDC. Tras dos jornadas de intensos montajes y flujo de personas sobre la cancha, el cuerpo técnico y los aficionados evalúan la respuesta del terreno de juego de cara al compromiso decisivo.
Tan pronto concluyó el evento musical, el equipo de mantenimiento del recinto activó un plan de choque a doble jornada con el objetivo de retirar las estructuras pesadas y la estiba de protección de la superficie. Los especialistas centraron sus labores en la aireación inmediata, la nivelación de los sectores con mayor carga física y la aplicación de foliares de rápida absorción para acelerar la regeneración de la planta en tiempo récord.
Pese a las marcas estéticas inevitables tras un montaje de tal magnitud, las mediciones agronómicas previas indican que la cancha conserva la firmeza estructural necesaria, garantizando un pique uniforme de la pelota y el correcto funcionamiento del sistema de drenaje. La prioridad del personal de campo se enfoca en asegurar una pisada estable que proteja la integridad física de los futbolistas y permita un trámite fluido del partido.
Con el operativo logístico en sus retoques finales y las tribunas listas para recibir a la hinchada antioqueña, el Atanasio Girardot supera contra el reloj una dura prueba de infraestructura. El escenario queda servido para que el balón vuelva a ser el único protagonista en una cita clave donde no habrá margen de excusas futbolísticas.

