Boca Juniors se quedó con una edición vibrante del Superclásico tras superar 1-0 a River Plate en el Estadio Alberto J. Armando por la fecha 15 del Torneo Clausura. Con el arquero colombiano Álvaro Montero custodio en la portería y Sebastián Villa como figura desequilibrante en el frente de ataque —quien sirvió la asistencia precisa de tiro de esquina—, el conjunto local encontró la ventaja definitiva gracias a un certero cabezazo de Lautaro Di Lollo que desató la euforia en los minutos iniciales.
Sin embargo, el compromiso quedó envuelto en una enorme marejada de polémicas debido a las decisiones del juez principal Nicolás Ramírez. La controversia estalló temprano con la expulsión de Lucas Martínez Quarta tras una revisión del VAR por una supuesta infracción de último recurso sobre Miguel Merentiel. Las protestas de la delegación visitante aumentaron en el complemento por una jugada en la que exigieron la segunda tarjeta amarilla para Leandro Paredes, antes de que Gonzalo Montiel viera la roja directa por una entrada sobre Lautaro Blanco, dejando a River disputando el tramo final con nueve hombres.
El pitazo final consolidó una victoria estratégica vital que posiciona a Boca en lo más alto de la tabla anual y lo deja a un paso de asegurar cupos internacionales, mientras que en el banquillo rival las duras recriminaciones hacia el cuerpo arbitral terminaron de encender los debates en la prensa deportiva. La solidez de Montero bajo los tres palos y el desequilibrio de Villa terminaron siendo factores determinantes para que los tres puntos se quedaran en la Bombonera en medio del ambiente más caldeado de la temporada
