Como si estuvieran en Medellín, cerca de 1.500 hinchas de Atlético Nacional se concentraron en la noche del lunes frente al hotel en São Paulo donde está alojado el equipo, antes del partido de vuelta por los octavos de final de la Copa Libertadores. Banderas verdes y blancas, cánticos vibrantes, fuegos artificiales y un himno colectivo que pareció retumbar a kilómetros: el ambiente fue absolutamente electrizante.
David Ospina, conmovido por el respaldo masivo, no pudo ocultar su emoción, al igual que Marlos Moreno, quien volvió nueve años después y se transformó en el talismán de la hinchada.
Este banderazo histórico, que incluso recordaba aquel inolvidable 2016 en el Morumbí, se replicó en un ambiente cargado de esperanza. La hinchada de Nacional mostró, una vez más, que no importa la distancia: el «verde» viaja, alienta y no deja solo a su equipo, ni en casa ni en Brasil.
