Por: Daniel Ezeta
Carlo Ancelotti será el nuevo entrenador de la selección brasileña a partir del 26 de mayo de 2025, tras culminar su contrato con el Real Madrid. La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) oficializó su llegada, marcando un hito al convertirlo en el primer técnico extranjero en dirigir a la pentacampeona del mundo. Su fichaje busca recuperar el brillo perdido de la ‘Canarinha’ y devolverla al lugar que su historia exige.
El anuncio pone fin a meses de especulaciones y negociaciones, que incluyeron una sorpresiva renovación de Ancelotti con el Real Madrid a finales de 2023, lo que inicialmente enfrió las expectativas brasileñas. Sin embargo, la CBF mantuvo su interés y logró concretar el fichaje del técnico italiano. «La selección nacional más grande en la historia del fútbol ahora estará liderada por el entrenador más ganador del mundo. Carlo Ancelotti, sinónimo de logros históricos», expresó la CBF en su comunicado.

Ancelotti, de 65 años, deja atrás una etapa dorada en Madrid, donde conquistó múltiples títulos, incluidas dos Champions League en su segunda etapa. Su llegada a Brasil responde a un viejo anhelo: dirigir en una Copa del Mundo, algo que aún no figura en su brillante palmarés. El presidente de la CBF, Ednaldo Rodrigues, calificó su incorporación como una “decisión estratégica” para devolver a Brasil su protagonismo global. Más allá de los trofeos, la esperanza brasileña está puesta en su experiencia, su serenidad y su capacidad para transformar equipos.
Salida del Real Madrid
Lo que parecía una despedida triunfal del Bernabéu terminó convirtiéndose en un cierre agridulce. La eliminación en cuartos de final de la Champions League ante el Arsenal, con un global de 5-1, fue un golpe durísimo. A eso se sumaron las derrotas frente al Barcelona en la Supercopa, la Copa del Rey y, más recientemente, en LaLiga, donde el Real Madrid quedó al borde de perder el título tras la caída de ayer. Sin títulos nacionales y con un equipo que perdió brillo en los momentos clave, la figura de Ancelotti, respetada pero visiblemente desgastada, comenzó a apagarse en Valdebebas.
