Bolivia logró un triunfo clave ante su hinchada al imponerse por 2-0 sobre Chile en El Alto, resultado que elimina oficialmente a La Roja del camino rumbo al Mundial 2026. El equipo altiplánico fue más efectivo y aprovechó sus momentos para sumar tres puntos que lo mantienen con vida en la tabla, mientras que los dirigidos por Ricardo Gareca sellan un nuevo fracaso internacional sin goles, sin respuestas y sin rumbo.
Ambos equipos llegaban con la urgencia de sumar. Bolivia, tras la derrota ante Venezuela y con una campaña irregular, buscaba aprovechar su localía y seguir trepando posiciones. Por su parte, Chile afrontaba el duelo con 10 puntos, la presión de los malos resultados y no haber encontrado regularidad ni gol en su equipo, cayendo ante Argentina en la jornada anterior.
El partido se definió muy temprano. A los 5 minutos, Miguel Terceros abrió el marcador para Bolivia tras una gran combinación con Diego Medina que desarmó a la zaga chilena. La intensidad creció y, aunque los locales se quedaron con uno menos tras la expulsión de Lucas Chávez al minuto 19 por una fuerte falta revisada en el VAR, Chile no logró capitalizar la ventaja numérica. Más bien, el equipo visitante se mostró impreciso y sin ideas claras, y terminó pagando caro su ineficacia en el segundo tiempo.
La esperanza chilena se diluyó definitivamente a los 55 minutos, cuando Francisco Sierralta vio la roja directa tras una dura entrada sobre Robson Matheus, dejando a ambos equipos con 10. Bolivia, más cómodo en su altura y con mejor manejo del balón, fue más peligroso en el tramo final del encuentro. Ya en el minuto 90, Enzo Monteiro cerró la historia con un zurdazo en un rebote en el área que desató la celebración en el estadio Hernando Siles y sentenció el 2-0 definitivo.
Con este resultado, Bolivia suma 17 puntos y se mete de lleno en la pelea por el último cupo al repechaje, dependiendo de sí misma para seguir escalando cuando visite a Colombia en la próxima jornada. Chile, en cambio, queda eliminado del Mundial y cierra un proceso lleno de dudas y frustraciones, con la salida de Gareca como una decisión que parecía inevitable. Se abre ahora un periodo de reflexión profunda para reestructurar a una generación que no logró encontrar recambio ni rumbo.
