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Medellín vs. Atlético Nacional. Medellín, febrero 23 de 2020

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El clásico entre El Equipo del Pueblo y Atlético Nacional terminó con un 1-3, goles convertidos por Javier Reina; Diego Braghieri y Jefferson Duque (2). Bien pudo ser un 2-6. Observando detenidamente el juego recordamos la época del Pico-Monto donde se escogía de último al que más mal jugaba y si bien los buenos se escondían los que seleccionaban sabían quienes eran. Por aquellos tiempos se jugaba por jugar y se disfrutaba mucho más. Nadie quería perder. Para saber quién se quitaba la camisa se enviaba una moneda al aire.


Los códigos que se tenían ayudaban a crecer. A algunos no los elegían porque no soltaban la pelota y entonces entendían que la calle hacía una selección natural de talentos. Entre los jugadores por los que optaron “en el Pico-Monto” los profesores Aldo Antonio Bobadilla y el señor Don Juan Carlos Osorio, de entrada, se vio una gran diferencia.


En el desarrollo del partido observamos que tácticamente el Medellín dejó muchos espacios y, aunque al principio del juego, a puro entusiasmo, el equipo pudo convertir un gol en los pies de Castro -que habría cambiado la historia-, poco a poco fue sucumbiendo ante la técnica y el mando de Jarlan Barrera y el complemento de Vladimir Hernández, Brayan Rovira y Jefferson Duque. Tanto así que cuando Medellín recibió el primer gol, que no fue convalidado por la intervención del VAR, casi todos los jugadores rojos agacharon la cabeza y aconteció lo mismo tras recibir el gol de Diego Braghieri: el manejo de las emociones en la institución escarlata se debe trabajar y esos dos instantes fueron muestras concretas de esa necesidad.

El Deportivo Independiente Medellín debió aprender la lección que para competirle a Nacional con un equipo de suplentes bien puede hacerse, pero no con pocos entrenamientos. Se le vio en el clásico sin colectivización, sin repliegues y sin coberturas. Ya sabemos que lo que marca la diferencia en el fútbol no son los sistemas, son las características de los jugadores y el posicionamiento en el terreno de juego. Atlético Nacional, con jugadores más experimentados y con muchas más horas de vuelo, dio un golpe de autoridad y le propinó al Medellín la tercera victoria consecutiva en clásicos. Siempre goleándolo.

En medio de la derrota, para destacar en el Equipo del Pueblo, desde el punto de vista humano, podemos mencionar la reaparición de Hernán Pertuz, después de una grave lesión bien asistida por los médicos, los kinesiólogos, los fisioterapeutas y toda la familia roja. Lo celebramos. Desde el punto de vista deportivo, la titularidad del joven Juan Carlos Mosquera, lateral derecho proveniente de la escuela Sarmiento Lora. A propósito, el profesor Bobadilla le ha dado oportunidad a jóvenes que bien la han aprovechado: Juan Manuel Cuesta y Edwin Mosquera. El Medellín volvió a mostrar seguridad en su arquero Mosquera Marmolejo, quien respondió más allá de las exigencias, estando muy atento y, por primera vez, le vimos empujando a sus compañeros.

Hubo un largo trayecto del partido que Nacional sometió al DIM. El rojo solo veía tocar y tocar. Imaginé, en ese momento, que eso mismo pasó cuando la Fania All- Stars llegó por primera vez a tocar al África. Jarlan parecía poseído por “La Cucharita” Cesar Cueto y por “El Arriero” Hernán Darío Herrera al mismo tiempo.

Nacional no amplió el marcador. Mientras esto pasaba se veían venir más goles a su favor, pero el técnico sacó a Duque y metió a González Lasso, a quien le falta mucho para ser un buen jugador de fútbol. Hacía tiempos no veíamos a Duque con el rendimiento mostrado en el clásico. De otro lado, Aldair Quintana, el arquero de Nacional, debe trabajar mucho en la fundamentación: un grueso error de él ocasionó la falta en el área a Castro. Al cobrar el penal Reina lo convirtió en el gol del descuento.

El martes, el Rojo se jugará el todo por el todo en la Copa Libertadores de América en territorio argentino frente al Atlético Tucumán. Al finalizar la semana el Medellín se volverá a ver las caras con el Atlético Nacional. Una nueva edición del clásico antioqueño.

Más allá del intelecto existe algo más poderoso: la esperanza. Por ello nos unimos a las voces del señor don Juan Carlos Osorio cuando, en la rueda de prensa, le deseó lo mejor al Medellín en la Copa Libertadores de América porque es nuestra representación en ese certamen.

Por Santy Martínez.

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