El 11 de febrero los buzos británicos recuperaron el cuerpo de Emiliano Sala en el Canal de la Mancha dentro de la avioneta que piloteaba David Ibbotson. Recientemente las autoridades que estaban encargadas de la búsqueda del cuerpo del piloto, dieron por confirmado el cierre del caso.
La familia Ibbotson había recaudado 400 mil dólares para realizar una búsqueda privada del cuerpo, pero solo un día contó con la intervención de las autoridades. Después de una ardua búsqueda aérea, por islas poco accesibles y alrededor del fuselaje a 67 metros de profundidad, el barco de buceo Skin Deep volvió al puerto de Portland para asegurar que el cuerpo de David no fue hallado.
Así terminó la historia de este avión: solo un cuerpo fue entregado a las familias (Sala) y el otro seguirá en la inmensidad del mar.
