Fluminense dio un golpe de autoridad en Charlotte al derrotar 2‑0 al Inter de Milán en los octavos de final del Mundial de Clubes. El equipo brasileño demostró un planteamiento sólido, paciente, y aprovechó cada oportunidad para superar al actual subcampeón de la UEFA Champions League.
El primer mazazo llegó en apenas el minuto 3, cuando un desborde por derecha de Jhon Arias generó el caos en el área italiana. Su centro desviado fue cabeceado por Germán Cano, quien no falló para el 1‑0 tempranero. Aquel inicio fulminante desdibujó al Inter, que jamás encontró respuestas tácticas.
Gran parte del segundo tiempo mostró al Inter volcado en ataque, con Lautaro Martínez y Dimarco buscando el empate sin éxito, toparse con un muro defensivo y un arquero Fabio inspirado. En cambio, Fluminense manejó los tiempos, hizo su juego y mantuvo la calma en el centro del campo gracias al aporte de Arias, clave en la transición y recuperación.

El golpe final llegó sobre el minuto 93, cuando otra confusión defensiva del Inter dejó a Hércules frente al arco, quien remató con frialdad el 2‑0 definitivo. Fue la guinda para una victoria redonda, sin márgenes para la discusión. John Arias dejó en claro por qué fue elegido jugador del partido. Su desborde y visión vuelven a destacar en un escenario global.
Fluminense ya piensa en cuartos: se enfrentará al ganador del Manchester City vs Al Hilal, con la moral al tope y la ilusión intacta. Fue un triunfo para la historia, con sabor brasileño y corazón de Sudamérica, coronado por la entrega de un colombiano que sigue proyectando su talento al mundo.
