Este texto no necesariamente compromete ni representa la posición del medio de comunicación. Las ideas representadas en él son responsabilidad del autor

Por: Juan Camilo Villa M. – @juanvillamunera

Publicidad

Once meses y tres días pasaron para que James Rodríguez volviera a completar 90 minutos en un partido oficial, esta vez con la camisa que le ha devuelto la sonrisa dentro del rectángulo de juego, la de un club al que quizá jamás imaginó llegar, pero que comenzó con victoria en la liga más difícil del mundo de visita ante uno de los equipos más complicados y con uno de los mejores técnicos de la élite como Don José Mourinho.

En un esquema 1- 4- 1- 4- 1 apareció por derecha en el 4 ofensivo a perfil cambiado, creando demasiado peligro con sus balones cruzados precisos para Richarlison y Digne que caían sobre sector izquierdo constantemente.

Ante una férrea marca de Ben Davies supo jugar muy bien de espaldas aguantando e interpretando cuándo pudo girar y cuándo debió jugar de primera. Respaldado por el aplicado capitán Seamus Coleman que le brindó la confianza para que el número 19 pudiera soltarse y comprometerse con el juego. Desde lo técnico se le vio intacto, con demostraciones claras de que su zurda es poesía; sombreros, controles, y pases dignos de quien fuera en su momento goleador y figura de un mundial.

Tuvo la confianza en varias ocasiones para enganchar y buscar el remate en el último tercio de la cancha, escena que no se veía en los pocos minutos que le daban en Madrid, su dinámica y energía estuvieron por lo alto y llegó al minuto 91 cumpliendo las funciones tácticas propias de la banda, haciendo olvidar que hace unos meses ese era el puesto del conocido Theo Walcott.

Otros jugadores como Doucouré, André Gomes, Richarlison y Allan interpretaron muy bien sus funciones y así mismo la de James, por lo que hicieron el esfuerzo de llevarle la pelota al zurdo siempre que fuera posible, dándole ese rango de conductor, de eje, que todo jugador talentoso necesita para brillar y no volverse uno más corriendo detrás de la pelota.

Entre otras situaciones del partido, importante resaltar el trabajo del moreno Doucouré, reciente fichaje y además el más caro. Para los detractores de Baldomero Perlaza en Nacional, esto les puede aclarar muchas dudas. (Párrafo para los que vieron el partido)

Doucouré

James la rompe y sonríe, Ancelotti sonríe, Yerry Mina baila, nosotros madrugamos a verlos, volvió todo a la normalidad. ¡Qué jugador sos James David Rodríguez Rubio!, el mundo vuelve a hablar de tu fútbol y no de tu vida personal, así tiene que ser.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here