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La llegada de Juan Carlos Osorio, o mejor el regreso, sin duda ha sido un hecho revolucionario para todo el mundo Atlético Nacional. Ha impregnado disciplina, orden, responsabilidad, sentido de pertenencia trabajo fuerte, pasión, profesionalismo y armonía entre los públicos internos y externos del club.

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Al momento que se confirma la llegada de Juan Carlos Osorio, solo al conocer la decisión la atmósfera del equipo cambió notablemente, se hablaba de sindicatos, se hablaba de divisiones al interior del grupo, temas que han quedado en el exilio y olvido desde que asumió el risaraldense.

El presidente Juan David Pérez algún día dijo que lo más interesante de este entrenador era el manejo que le daba a las cosas, en especial al grupo; un día te aprieta, pero al otro te da una palmadita de aliento, es tu amigo, pero es la autoridad y siempre te está invitando a mejorar, nunca se llega al nivel máximo con él.

La primera modificación que realizó Juan Carlos Osorio fue la extensión del horario, acomodando la jornada laboral acorde a todos los aspectos que debe cuidar un atleta para el deporte de alta competencia. El itinerario comienza a las 7:30 de la mañana con un desayuno grupal, luego a las 8 am se pasa al Centro de Alto Rendimiento a trabajos de fuerza, a las 9 comienza trabajo de campo (táctico y futbolístico), posteriormente a las 11 van a recuperación (masajes, estiramiento, regeneración, entre otros…) y culminan a las 12:30 con el almuerzo.

Ver al nacido en Santa Rosa de Cabal entrenar al equipo es un deleite, la intensidad con la que lleva sus sesiones, no deja siquiera que alguien le acomode los platos, los conos, él mismo delimita las zonas y su pedagogía es de inmersión, está ahí corriendo con ellos, cerca de las acciones, corrigiendo cada detalle, llamándolos siempre por su apellido y nombre a cada uno, dando frases de motivación, pidiendo más dinámica, más ganas, le gustan los pases secos y no le gustan las malas vivezas o trampas, invita siempre al jugador a poner más de su parte y constantemente les recuerda que están en Nacional.

Además del trabajó físico y futbolístico, la metodología de Osorio tiene un componente teórico donde cada jugador al iniciar la temporada tiene que diligenciar un documento donde registra, en qué posición se ve jugando y otras dos alternativas donde podría actuar. De ese modo el cuerpo técnico les deja claro a todos en qué posiciones serán evaluados y quiénes son competencia directa por un puesto.

Este componente se nutre también de actividades lúdicas como la de dividir el grupo en: defensores, mediocampistas y atacantes. Cada grupo debe, al mejor estilo escolar, preparar una exposición ante sus compañeros donde explica qué objetivos tienen para este semestre y cómo van a lograrlo.

El fútbol es un estado de ánimo, dijo algún maestro y sin duda al momento que rueda la pelota todo eso queda a un lado y lo que vale es el resultado, tal vez haya equipos que superen a este Nacional, tal vez haya metodologías más exitosas o prácticas que esta, pero lo que sí se puede afirmar es que Juan Carlos Osorio es un técnico auténtico, diferente, tiene su propio estilo y trabaja para reducir el azar y el margen de error, sus equipos como él mismo lo dice juegan por amor a ganar y no por temor a perder y como premisa está que al menos siempre intentarán que para el rival sea muy difícil vencer a Nacional.

«Cuando no se pueda ganar por idea de juego lo haremos por demolición» manifestó en una ocasión el DT, como quién dice: ahí veremos quién está más fuerte, quién corre más… pero siempre al frente, siempre buscando la victoria. No sé que pase con este proceso, tal vez no gane nada, pero ya valió la pena, ‘profe’.

Juan Camilo Villa Múnera – @juanvillamunera

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