Al menos siete importantes vías de Colombia están cerradas como consecuencia de los constantes deslizamientos de tierra que han ocasionado las lluvias. La situación más compleja tiene lugar en la Vía al Llano, que conecta a Bogotá con la ciudad de Villavicencio, en pleno centro del país y considerada la puerta de entrada a los Llanos Orientales, una de las principales despensas colombianas.

En los 10 días que completa cerrada esta carretera por la caída constante de lodo y rocas entre los kilómetros 57 y 58, las pérdidas para los sectores agrícola, transporte y turismo son millonarias toda vez que del recorrido habitual de 3 horas pasó a un viaje de casi 18 horas.

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En otro punto de la geografía nacional, en el selvático departamento de Putumayo, hay unos 9.000 damnificados por la ola invernal que afecta a los 13 municipios de la zona. Inundaciones, deslizamiento de tierras, bloqueo de la vía Mocoa-Pasto, por derrumbes en siete puntos de la carretera, más la caída de un puente vehicular en Orito.

Una situación crítica se registra también en la vía que comunica a las ciudades de Florencia con Neiva, en el sur del país, en donde el sábado un nuevo derrumbe dejó dos personas muertas, cuatro heridas, una desaparecida y varios vehículos sepultados.

Desde comienzo de junio en las vías principales a los municipios del departamento de Risaralda (centro) se reportan graves problemas por deslizamientos de tierra, con el consecuente cierre de las mismas.

De otra parte, en el trayecto que de la ciudad de Pamplona, en el departamento de Norte de Santander, conduce al municipio de Saravena, en la región de Arauca, fronteriza con Venezuela, las autoridades han pedido a los conductores que se abstengan de transitar por el alto riesgo de deslizamientos.

Igualmente, otras vías críticas son Quibdó-Medellín, en el noroeste colombiano, y Pasto-Sibundoy-Puente El Pepino, en Nariño, fronterizo con Ecuador.

EFE

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