El primer semestre de 2019 iniciba más que esperanzador para el Independiente Medellín. El equipo venía de hacer una brillante campaña donde había salido subcampeón con una nómina modesta, pero con una idea de juego gustosa.

Octavio Zambrano hacía jugar lindo al Medellín, lo ponía a tocar con el balón al piso; tenía fallas defensivas, pero el equipo tenía un ataque contundente. Faltaba engranar unas posiciones y con seguridad se llegaría a la final otra vez: era lo que se decía luego de perde la final ante Junior.

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Sin embargo, las cosas no sucedieron como estaban presupuestadas. Si bien el equipo logró mantener una nómina base, las contrataciones que llegaron no eran las esperadas. En ningún momento Medellín hizo sonar las alarmas por un jugador rimbombante: lo más especial en pretemporada fue la continudiad de Cano.

De la nómina titular que perdió la final ante Junior solo se marchó Juan Fernando Caicedo, y al 2019 llegaron Diego Arias, Nicolás Palacios, Diego Herazo, Carlos Sinisterra, William Palacios, William Arboleda Héctor Urrego, Jhonatan Marulanda, Dairon Mosquera, Cristian Echavarría y Julián Figueora.

11 jugadores en total llegaron al ‘Poderoso’, pero Zambrano no logró encontrar un buen nivel en ninguno; si acaso Arias y Herazo, pero el resto fueron contanstes «ratones de laboratorio» con los cuales el técnico ecuatoriano no se cansó de experimentar.

A la nómina inicialista que se creía que estaba lista, Zambrano no dejó de mirarle alternativas, y eso le costó la eliminación de Copa Linertadores ante Palestino y que el equipo no ganara en sus cicno primeras fechas.

Nada volvió a ser igual: el ataque dejó de ser contundente (de no ser por Cano…), las opciones de ataque eran menos, el balón al piso resultó en pelotazos y la defensa se notaba más endbele que antes.

Tres partidos ganados, ocho empatos y cuatro perdidos fueron los números totales del 2019, números que la dirigencia no consideró adecuados y tomar la decisión de mejor darle las gracias a Zambrano y buscar un nuevo rumbo.

1 Comentario

  1. El problema del DIM no es Octavio Zambrano, es la «materia prima» del equipo, los jugadores. El DIM puede contratar a Pep Guardiola y seguiría jugando coo lo esta haciendo. Este equipo es una colección de jugadores desganados, de poca monta y faltos de técnica. No saben pasar el balón, no le sabe pegar al balón, no entienden de táctica, no tienen disciplina de juego. El revolcón tiene que ser general y radical como una cirugía contra el cáncer, de arriba a abajo tiene que haber cambios. El accionista mayoritario debe irse, que regrese al mercado de víveres porque el fútbol le quedó grande. Una poda general de jugadores tiene que hacerse pronto, antes del comienzo de Liga-2 y el nuevo DT debe estar a cargo ya la próxima semana para que él mismo decida quien se queda y quien debe venir. De lo contrario, será más de lo mismo Per Sécula Seculorum….

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