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La derrota de ayer de Atlético Nacional por 0-2 ante Independiente Santa Fe más allá de un resultado negativo, deja varios aspectos para revisar por parte de Juan Carlos Osorio y su equipo de trabajo.

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Los invictos a la vez que no sirven de nada más que las estadísticas son embriones anímicos y motivaciones tácitas que ayudan a fortalecer el sentido de pertenencia de un equipo, alimentando ese deseo intrínseco que todos los seres humanos tienen de prolongar su existencia y pasar a la historia. Nacional de la mano de este cuerpo técnico conoció por primera vez la derrota ante un equipo que no había ganado ni convertido este semestre. Fueron seis partidos oficiales de invicto.

Hablar de que Nacional se vio mal en Bogotá también implica ocuparse del partido previo con La Equidad por liga, donde el equipo fue muy insípido y apenas pudo soportar el partido para no perderlo. En aquel momento pusieron diez hombres diferentes a los que deleitaron ante Huila, solo Rovira se mantuvo. Las críticas no se hicieron esperar, de loco y sobrador fue catalogado el técnico por poner una nómina bastante emergente (así ese concepto no se maneje en Nacional) con dos jugadores actuando desde el inicio por primera vez como Brayan Córdoba y Cristian Blanco.

Más que criticar o ‘dar varilla’, hay que hacer un balance de lo que se planificó para el doble compromiso en Bogotá. Al parecer, porque solo lo sabe el ‘mister’, el plan fue darle minutos a los que venían sin jugar en un estadio importante con hinchada verde como fue El Campín ante los ‘aseguradores’ y dar descanso a algunos como Jarlan, Muñoz y Barcos que habían participado en todos los compromisos. De igual manera preservar los hombres más confiables para el partido con Santa Fe y asegurar la clasificación en Copa Águila que es el camino más corto para clasificar a la Libertadores 2020.

Esta vez el plan no salió, a Equidad no se le hicieron ni cosquillas, el equipo no encontró su juego en ningún momento, pero se rescatan actuaciones como la de Blanco y Córdoba que a pesar de ser los más jóvenes no se arrugaron. Contra Santa Fe nunca supieron interpretar los momentos del partido, administrar tres goles y tramitar el juego. Hubo confusión, se pensó que Santa Fe saldría a arroyar y a buscar imperiosamente el gol, por lo que durante la semana Pompilio Paez manifestaba que estratégicamente le podrían regalar 30 o 40 metros al rival para jugar a transiciones rápidas y largas, los capitalinos nunca salieron y Nacional no tenía nada más en el menú.

Cuando un jugador en Nacional se recupera de una lesión primero se le da el alta médica por Hernán Luna y Nelson Rodríguez. Después se da el alta futbolística por el kinesiólogo Gerardo Madrigal y eso en teoría significa que el jugador está a punto para competir, pero quien haya jugado fútbol, así sea en el barrio, sabe que cualquiera necesita partidos para agarrar ritmo de competencia, para que el balón no rebote, para que los pulmones vuelvan a sentir el esfuerzo bajó presión, para volver a jugar con el estrés que produce un rival. Bogotá fue un mal escenario para el regreso de Henríquez y si usted vio el partido entenderá el porqué.

Es difícil encontrar una razón para las malas presentaciones en la capital de Colombia, siendo partidos muy diferentes, lo que preocupa es la incapacidad de imponer el estilo y la idea de juego que sí ha podido exhibir en el Atanasio y es una cuestión más de fondo que de resultados, pues en el primer juego no se perdió de visitante y en el segundo se logró clasificar, «no estuvo tan mal», pero las maneras son las que siembran interrogantes que seguramente quien lee se está planteando y por eso busca alguna respuestas. ¿Cuál es Nacional? ¿El de ayer contra Santa Fe en El Campín o el que le dio cátedra a Huila y al mismo Santa Fe de local? ¿El problema está cuando juega de visitante o es casualidad?¿La sanción y «ausencia» de Osorio está pasando factura?

Esto apenas arranca y hasta hoy se van cumpliendo los objetivos, aun no se han cumplido las 50 sesiones de entrenamiento que el cuerpo técnico planteó para mostrar una idea clara, el equipo está en construcción y es bastante prematuro hablar de crisis o algo así, pero esta vez el equipo no respondió, el cuerpo técnico no encontró soluciones y el ahorro de lo bueno que se había mostrado y hecho salvó el barco.

Esto no es salir a hablar mal porque perdieron, es una reflexión sobre lo que no se hizo bien, una búsqueda por respuestas que quizá solo tendrá el señor Osorio y una oportunidad de seguir valorando este proceso que si la hinchada lo sabe aguantar estará a la altura.

Por: Juan Camilo Villa M – @juanvillamunera

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