Nació el 6 de agosto de 1961 en Santa Rosa de Cabal, Risaralda, desde niño un enamorado de este juego maravilloso que entiende muy bien, a su manera, pero sin duda es un avanzado de esto que los ingleses algún día llamaron football.

Contrario a lo que muchos piensan, Juan Carlos jugaba bien al fútbol, lo jugó profesionalmente en el Deportivo Pereira de 1982 a 1987, pero una lesión lo obligó a abandonar su profesión, pero nunca abandonó su pasión, la comenzó a mirar desde otro lado. En 1990 hizo maletas y partió a Estados Unidos para hacerse profesional en Ciencias del Ejercicio Físico y Rendimiento Humano.

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Siendo ya un profesional en el deporte comenzó a incursionar en el fútbol amateur de los Estados Unidos como preparador físico y ahí empezó a obsesionarse cada vez más con el entrenamiento y la preparación para hacer grandes atletas en el fútbol. Es en ese país que conoce a una de las personas que más impulsó y le abrió las puertas en este largo camino del fútbol que el risaraldense a labrado con paciencia y dedicación, el profesor Octavio Zambrano.

En 1998 se jugó el mundial de Francia y fue en este mismo año que ese Osorio con 37 años toma la decisión de irse para Inglaterra para seguir con su preparación en Ciencias superiores del fútbol en la Universidad de Liverpool, regresó a Estados Unidos para ser asistente de Octavio Zambrano del Metro Stars del 2000 al 2001.

Gracias a su buen relacionamiento con personas importantes del gremio, su estadía en el Reino Unido y en especial al entrenador británico Kevin Keegan, en 2001 logró hacerse acreedor del cargo de preparador físico del Manchester City, donde luego fue asistente técnico y permaneció alli hasta 2006, cuando a mediados de ese año se le presentó la oportunidad de dirigir a Millonarios y fue allí cuando comenzó un romance con la raya y la libreta que ya es una historia conocida.

El de hoy será un cumpleaños algo extraño, estará en su labor, pero lejos por esa sanción que lo llevó a referirse a Colombia como un país de doble moral porque ni en el fútbol ni en la vida negocia sus principios, se equivoca y bastante, pero vive para este deporte sin duda.

A un hombre trabajador, sincero, honesto, incansable, apasionado, inteligente y terco como todos los técnicos… ¡FELIZ CUMPLEAÑOS, PROFESOR OSORIO!

Juan Camilo Villa M – @juanvillamunera




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