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Confirmado ya que el nuevo director técnico será colombiano y que lo más probable es que esté entre Juan Carlos Osorio y Alberto Gamero. Atlético Nacional debe reestructurar su plantel profesional y sea cual sea el nuevo estratega, debe darle las mejores herramientas para que pueda potenciar la nómina, pero que a su vez permita extraer lo mejor de el entrenador.

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Más allá de lo que haya sucedido con el proceso de Paulo Autuori, de si el proceso iba bien o mal, su discurso nunca pudo ir acompañado de resultados y se evidenció en el terreno de juego. Es comparable de cierto modo con el ciclo de Juan Manuel Lillo, los jugadores lo respaldaban en los micrófonos, pero a la hora de jugar poco y nada.

No sería mesurado comparar a Alejandro Restrepo, quien dirigió ante Cali su primer partido profesional, con Paulo Autuori que tiene 2 Copas Libertadores en su palmarés, pero en Palmaseca el joven entrenador mostró otras maneras, otros recursos, otras ideas para, a pesar de las bajas y la nómina reducida, sacar provecho de las cualidades de los jugadores y hacer de Nacional un equipo con un plan de juego difícil para el rival.

Ahora, con respecto al nuevo entrenador, tanto Osorio como Gamero son grandes estrategas, muy hábiles para estudiar los rivales y plantear partidos que anulan las fortalezas del contrario e imponen sus condiciones. ¿ Cuál de los dos puede caer mejor en este momento?

Gamero: un poco más identificado con el ADN verdolaga, porque le gusta la posesión, jugar por el piso y someter a los rivales, aunque parte de un orden táctico muy extricto, deja brillar a los jugadores talentosos y que levantan tribunas como en su momento hizo importante a Miguel Caneo, un volante creativo argentino, pilar de su título con Boyacá Chicó en 2008 o como Sebastián Villa en su epopeya al dar la vuelta en el Atanasio el año pasado al superar todo pronóstico.

Es un técnico que toma decisiones, realiza variantes, mete la mano verdaderamente en sus equipos, prepara detalles que luego son determinantes para ganar partidos, es bastante enérgico en su manera de dirigir y motiva profundamente a sus jugadores. Gamero ha sido protagonista con equipos tal vez de ‘poca monta’ y su único antecedente en un grande es Junior, donde no tuvo el mejor suceso. Al margen de eso, no se puede descalificar a un gran técnico y ¿por qué no? Nacional podría ser el escenario ideal para la consagración de un hombre claramente muy capaz.

El samario es un gran potenciador y si de pruebas se tratara el asunto, ¿qué más que llevar a Marco Pérez a un gran nivel y convertir 18 tantos en un campeonato? Otros como Wilmar Barrios, Andrés Ibargüen, ‘Careaco’ González, Yohandry Orozco, Rafael Carrascal, Alvaro Montero y muchos más han crecido de la mano de Alberto Gamero. Con los jóvenes talentos que hay en Nacional podría hacer una labor muy frúctifera para el club, los futbolistas y él mismo.

Por el otro lado aparece un viejo conocido de la casa como el ‘profe’ Osorio, con un estilo más directo, más vertical y menos vistoso, pero no por eso menos efectivo o competitivo. Su vitrina lo demuestra y pocos han dejado una huella como la que él dejó en club, siéndole siempre esquivo el éxito internacional y tal vez sería esta una gran oportunidad de revancha y poner en su estantería una copa continental.

Es de público conocimiento cómo el risaraldense impulsó a la institución hacia el crecimiento y el progreso, al estar a la vanguardia con la infraestructura y planificación. En el manejo de los grupos es bastante astuto y es un trabajador incansable con sus equipos para poder instaurar su polémica rotación, que tiene adeptos y opositores, pero que los resultados la avalan.

Grandes profesionales del fútbol son ambos, y ninguno sería una mala decisión, pero hay algo que debe estar claro en la conciencia y el rasero del hincha y es que hay que dejarlos trabajar, hay que darles el tiempo, acompañado de respaldo y una buena atmósfera para que se pueda ver la mano de un entrenador y más tipos como estos que han sabido llevar procesos largos en diferentes clubes. Ahora la situación de Nacional no está en solo en elegir un nombre, sino en ¿de qué manera se le propiciarán las cosas?, pues si partimos de un razonamiento lógico nadie va a mostrar lo mejor de sí en un lugar donde no se siente a gusto, respaldado y feliz.

Ahora Nacional no debería afanarse en nombrar un técnico, sino en sembrar en tierra fértil un proyecto firme, viable y duradero, para en un tiempo, quizá mucho, tal vez rápido, recoger muchos y buenos frutos y no de repente caer en una inmediatez que fracasa y saca técnicos sin piedad.

Juan Camilo Villa M. – @juanvillamunera

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