La organización lo obligó a cubrírselo por la presunta presión de uno de sus patrocinadores principales.

Hace dos semanas, JR Smith, un polémico basquetbolista de los Cleveland Cavaliers, fue el protagonista de varios diarios y canales de televisión deportivos, pero no por su juego. La Asociación Nacional de Baloncesto de Estados Unidos (NBA), le advirtió que podría ser sancionado debido a un nuevo tatuaje en su pierna derecha durante un partido amistoso contra los Boston Celtics: el logo deSupreme, una tienda de ropa de Nueva York.

Publicidad

El problema reside en que lucir logos de marcas bajo cualquier método está prohibido, puesto que rompe las reglas comerciales de la NBA. Sin embargo, la norma abarcaba prendas de vestir, accesorios e incluso cortes de pelo, pero los tatuajes “patrocinados” de los jugadores eran un pequeño resquicio legal que podría permitir la entrada de anunciantes ajenos a la liga, dejándole una situación comprometedora a la organización.

Por esto, la NBA decidió sentar un precedente para cuidar a sus sponsors al emitir la advertencia a Smith y los demás jugadores que se presten para esta práctica. Pero, al generar esta polémica, al único que se ha beneficiado es a Supreme, que ha tenido publicidad gratuita durante todo este tiempo.

El poder del patrocinador oficial

La NBA es una liga que suele cuidar y evitar conflictos con sus jugadores, ya que es consciente de que son los protagonistas y la fuente para obtener ganancias multimillonarias. De modo que es poco común que se presente una situación como esta, ya que se exponen a recibir críticas de los basquetbolistas y los seguidores.

En los últimos días, ha crecido con fuerza un rumor acerca de que quién tomó la decisión de advertir a Smith fue Nike. Al comienzo de la temporada pasada, la liga de baloncesto estadounidense tomó dos decisiones cruciales: la primera, permitir la publicidad en las camisetas; y la firma de un acuerdo de exclusividad con Nike para diseñar los uniformes de todos los equipos por los próximos ocho años. La cifra exacta por la que se firmó el contrato no fue revelada, pero se estima que ronda los mil millones de dólares, una cifra que le da suficiente poder a la marca deportiva de hacer valer sus derechos.

Sumado a esto, para la NBA no hubo problema que Marcin Gortat, jugador polaco de Los Ángeles Clippers, luciera un tatuaje con el logo de Air Jordan, ya que es uno de los productos que vende la marca de ropa deportiva con el nombre de la diosa griega de la victoria.

Y, aunque Supreme no es un gigante textil que le suponga una gran competencia, sí es una marca que ha sumado adeptos en la juventud norteamericana y en varios basquetbolistas, así que no le conviene a Nike permitirles tanta visibilidad.

Otros sancionados y excepciones a la regla

El basquetbolista de los Cavaliers no es el primer jugador que ha sido advertido o sancionado por desafiar esta norma de la NBA con un tatuaje o un corte de pelo. En el 2001, el protagonista fue Rasheed Wallace, cuando jugaba en los Portland Trail Blazers, que se tatuó una marca de dulces en su piel; y en el 2013, Iman Shumpert se hizo el logo de Adidas en su pelo, mientras jugaba en los New York Knicks.

Sin embargo, la organización sí permitió los tatuajes de Carmelo Anthony -tiene el logo de la productora Warner Bros. en un hombro, como homenaje a su ciudad natal, West Baltimore-, y de Kyrie Irving -en su brazo izquierdo tiene el logotipo de la serie Friends-.

Por: Gabriel Castellanos
El medio de comunicación no se hace responsable del uso de elementos gramaticales ni la posición que se plantea en este texto. El autor asume todo tipo de compromiso con respecto a la redacción y la profundidad del artículo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here