Según el reporte de medición diario del Siata, solo Barbosa y Santa Elena se libran de la alerta naranja que presenta el resto del Valle de Aburrá y que puede ser dañina para poblaciones sensibles.

Por una semana la ciudad volvió a darse un respiro. Entre el miércoles 20 y martes 26 de marzo, la mayoría de las estaciones permanecieron en amarillo e incluso la del corregimiento de los silleteros llegó a estar tres días en verde.

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Según explicó el secretario de Medio Ambiente, Sergio Orozco,  el fenómeno se debió a que las lluvias de la noche entre del martes y el miércoles no fueron suficientes para hacer esparcir los gases tóxicos concentrados en la atmósfera.

Por lo tanto, desde la tarde de ayer, las estaciones de monitoreo comenzaron a tornarse color naranja, permaneciendo de tal manera hasta la mañana de hoy.

Se espera un pronunciamiento en las próximas horas del Área Metropolitana de Medellín acerca de las nuevas medidas que se podrían tomar para contrarrestar las partículas contaminantes en Medellín.

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