Luego de sufrir una nueva goleada en el clásico paisa, la mayoría de los jugadores de Independiente Medellín prefirieron seguir derecho al camerino y no hablar con los medios de comunicación para intentar dar una explicación de lo ocurrido.

Deínner Quiñones fue el único jugador en detenerse y dar la cara por el grupo. El jugador habló del por qué no estuvo dentro la nómina inicialista, de la unión del grupo y de quién es la responsabilidad de las cinco derrotas consecutivas.

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