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La noticia que nos entregó Jorge Enrique Vélez fue un puntazo directo a las pelotas. Si bien era algo que se conocía desde hacía un tiempo, uno guardaba la esperanza que recapacitaran y dieran marcha atrás, o al menos que le pusieran pausa, pero ahora no hay reversa y en la mente ronda el pensamiento «se los meto o no se los meto».

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Hay muchos motivos por los cuales decir que No a la inversión del canal premium: el fútbol no es el más competitivo, los partidos son muy lentos, los programas de televisión son muy básicos y 30 mil pesos al mes podrían servir para otra cosa.

29,900 pesos mensuales equivalen a gastarse 358.800 pesos al año, es decir, si una persona gana el salario mínimo tendría que salir del 3,57 % de sus ingresos anuales. En sí parece una cifra que parece insignificante, pero seamos realistas, a la mayoría de los colombianos nos duele o nos queda difícil sacar 30 mil pesos.

En las encuestas que se realizaron en las redes sociales de Radio Múnera, la tendencia fue clara. La gente prefiere gastarse esos 30 mil pesos en cualquier otra cosa antes de comprar el canal premium.

Y hay que mirar un poco más allá de los 359 mil pesos anuales que nos pide el canal premium, pues el aficionado común que va al estadio frecuentemente saca entre 120 mil y 500 mil pesos en las entradas; es decir, más o menos un aficionado se gasatría entre 500 mil y un millón de pesos al año solo para ver fútbol.

Esta cifra para la economía del ciudadano colombiano promedio es algo difícil de pagar. Los estadios de nuestro balompié se ven vacíos porque se nos complica sacar dinero para entretenimiento deportivo, pero es que verdaderamente en nuestras raíces no hay una cultura del deporte.

Son más las personas en Colombia que prefieren decirle No al estadio a un parche con los amigos para sentarse a beber guaro; son más lo que prefieren verse una serie en Netflix que un partido entre Jaguares y Alianza Petrolera.

Pero esto es un problema que no viene desde lo futbolístico, sino de su difusión. Los medios de comunicación televisivos en Colombia no les interesa – o no saben – entretener a su público: poner a tres periodistas y dos futbolistas – que no saben hablar – a que hagan un análisis de un partido no es llamativo para quedarse en una pantalla y menos para pagarles 30 mil pesos mensuales.

En la televisión deportiva de Colombia no hay un programa que uno diga «no me lo puedo perder». Todos son mediáticos, giran entorno a los hechos polémicos que hay en su momento. Nos quedamos con el mismo estilo de progrmas que se veía en los 80´s y 90´s donde se junataba gente de difrentes regiones a alegar.

Y si esto es lo mismo que van a pasar por el canal premium, sin pesarlo dos veces diría «se los pagará su madre», porque esto no es entretenimiento y la plata no está para regalarla así porque sí, pero si me garantizan que con ese dinero pagado mensualemente van a sacar diversos programas que vayan más allá de un análisis de partidos, ahí sí prefiero dejar de ver Netflix para ver fútbol colombiano.

Una serie documental, entrevistas de vida a los deportistas, programas de registro histórico, entre muchas otras opciones de entretenimiento vinculadas con el fútbol aportan más que escuchar las opiniones de por qué se formó 4-3-3 y no 4-4-2.

Si Win + y la Dimayor quieren que su nuevo proyecto tenga frutos, deberán ofrecer más que la transmisión de los partidos del fútbol colombiano; deberán preocuparse por ofrecer un verdaero entrenimiento y no solamente por llenar sus bolsillos. El canal premium es viable siempre y cuando no lo manejen con la mediocridad de siempre. En sus manos está que el fútbol colombiano mejore en todo sentido.

Pablo Posada

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