No vamos a decir que es el mejor de la historia, que es más que Maradona, Messi o Pelé. Tampoco vamos siquiera a insinuar que haya sido más influyente en nuestra selección que El ‘Pibe’ o James, pero que ha sido un ícono del fútbol colombiano lo es.

Giovanni Hernández es el emblema del típico calidoso de barrio colombiano, que todos conocemos alguno, ese que tiene esa magia innata, que tira jugadas que no habías visto, que todos los protegen y que se roban el show donde juegan, juegan para el aplauso, son un deleite para el que los ve de afuera, no tanto para el que los tiene que marcar…

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Cuentan en el entorno del fútbol que uno de las mejores versiones de ‘Gio’ se vio en su epoca juvenil representando las diferentes categorías de los seleccionados del Valle en los que coincidía por ejemplo contra una Selección Antioquia donde estaba Neider Morantes. Pagaría haber visto eso.

Giovanni Hernandez en el club Boca Juniors de Cali

La ‘muñeca’ como también escuché que le llamaran, salió del Distrito de Aguablanca, la zona más vulnerable de Cali, donde empezó a derrrochar talento hasta llamar la atención del Once Caldas y ser el primer colombiano tazado en un millón de dólares, era picardía, era magia, algo un talento que cualquiera puede identificar fácilmente.

Lo conocí como espectador a finales de los noventa jugando para el Independiente Medellín, un jóven alegre, que levantaba la tribuna del Atanasio y le cantaban: «Giova, Giovanni Hernandez, qué calidoso, es el mejooor». Un crack, al primero que vi haciendo el popular pase del «no look» y que yo recuerde Ronaldinho no era todavía una gran figura como para decir que se lo copió.

Siempre lo quise imitar, creerme él, jugar como él, hacer sus caras cuando jugaba fútbol, desde niño más allá de los futbolistas grandes a nivel mundial, tenía una debilidad por su fútbol, por su astucia, por sus pases y por la manera de divertirse en una cancha.

Justamente hace 10 años me pude tomar esta foto que conservaré por siempre.

El ‘príncipe’ supo ser campeón en múltiples ocasiones y también reinventarse sobre el final de su carrera, cuando ya no tenía el mismo cambio de ritmo y explosividad, se volvió más posicional, ya no iba a pedir el balón hasta los centrales, sino que esperaba astutamente la pelota detrás de los volantes de marca, mejoró su tiro libre y fue una locura la cantidad de goles que empezó a convertir ese señor. Al arquero que más goles le hizo de tiro libre fue a Pezzuti.

‘Gio’ no es mi máximo ídolo, hay otros que no viene al caso mencionar acá, que me parece que han tenido carreras más impresionantes, pero lo que sí es que fue el jugador que me hizo enamorar del fútbol, me cautivó y me hizo ver este deporte como un show de magia, como el mejor espectáculo en el universo.

Al hombre que despertó mi sentido estético por la pelota: ¡Feliz día del Amor y la Amistad!

Por: Juan Camilo Villa M.

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