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En un país donde casi todas las profesiones y ocupaciones han paralizado sus actividades durante algún período de tiempo, ¿por qué se nos hace raro que los futbolistas lo vayan a hacer?

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Si su argumento es que ellos ganan mucho dinero por hacer «poco o nada» y por eso no tienen derecho a reclamar, déjeme decirle que ellos, como usted, son seres humanos que pueden pedir mejores condiciones laborales.

Ser futbolista no es así de fácil como todos creemos. No es ir simplemente cada fin de semana a patear un balón y correr detrás de él. Es cierto que hay algunos jugadores que no se les nota actitud, pero, ¿acaso eso no pasa en todos los trabajos de nuestro país?

Jugar al fútbol profesional no significa que te convertirás en una máquina perfecta que debe estar dispuesta a trabajar bajo todo tipo de condiciones. Es ciertos que se puede ganar mucho dinero, pero es un carrera que dura entre 15 y 20 años y de ahí en adelante se las tiene que arreglar solos con el dinero que hayan ahorrado.

Si se piensa en jugadores de élite, que pasaron por los grandes de Colombia y por el fútbol internacional, con seguridad no tendrán problemas para arreglárselas después de su retiro, pero a la mayoría de futbolistas colombianos no les queda tan fácil el camino post-profesional.

De igual manera, esto no se trata de dinero. Los futbolistas no están pidiendo que les suban el sueldo. Dentro de sus 12 peticiones, los jugadores profesionales del momento quieren dejar un mejor fútbol colombiano al que les tocó.

Las 12 peticiones son:

  • Calendario de las competencia y períodos de descanso
  • Concertar el estatuto del jugador de la Federación Colombiana de Fútbol
  • Concertar el Código disciplinarios de la Federación Colombiana de Fútbol
  • Concertar la minuta única de contrato de trabajo obligatorio de la Federación Colombiana de Fútbol
  • Torneo profesional del fútbol femenino
  • Pólizas complementarias de salud
  • Horarios, intervalos y tiempo de descanso entre partidos
  • Partido anual de la Selección Colombia de mayores en favor de ACOLFUTPRO
  • Participación sobre derechos de televisión
  • Dos reuniones anuales de ACOLFUTPRO con los/las futbolistas en el lugar de concentración
  • Concertación del número de entradas para los partidos locales y de la Selección Colombia
  • Adopción de protocolos contentivos de las políticas contra la discriminación, el acoso laboral y la violencia de género.

El fútbol no es de lo dirigentes y ellos se han dado cuenta de ello. Es del jugador y del aficionado. Pero como en Colombia estamos acostumbrados a ser sumisos y hacer lo que nos diga el jefe, creemos que todas las decisiones de los directivos están bien y es por nuestro bien.

En el fútbol brasilero ocurrió un escándalo de corrupción que involucró al Presidente de la CBF, Ricardo Texeira. Los periodistas Amaury Ribeiro, Leandro Cipoloni, Tony Chastinet y Luiz Carlos Azenha destaparon los negocios oscuros del balompié de su país a través del libro «El lado sucio del fútbol» e hicieron que el máximo dirigente tuviera que dimitir de su cargo.

«El fútbol es un patrimonio del pueblo. Pero históricamente ha sido usado por algunos para enriquecerse. Cuando el aficionado perciba la fuerza que tiene y los jugadores entiendan que son los principales actores del espectáculo, esa explotación se acabará”, es un fragmento dicho por el futbolista Paulo André, que ellos decidieron anexar en uno de los capítulos finales del libro.

Esto se trae a colación para que usted, que le exige al futbolista el máximo nivel para poder irse con una sonrisa a su casa y poder gozarse al rival, sea condescendiente. Lo que reclaman los jugadores les favorece a ellos y a usted también. Unas mejores condiciones laborales ayudan potenciar el espectáculo, por el que recuerde van a cobrar 30 mil pesos mensuales desde el 2020.

«El fútbol es un bien cultural de la humanidad y debería ser gobernado por el pueblo, no por los viejos enemigos del deporte” (Ribeiro, Cipoloni, Chastinet y Azenha, 2014).

Pablo Posada.

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