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A veces los seres humanos, las empresas, las familias, y como no, los equipos de fútbol reciben golpes inesperados y en ocasiones no solo uno, sino una serie de infortunios que nos llevan a cuestionarnos y declararnos en crisis.

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Lo primero que se debe hacer en una crisis es el diagnóstico tanto de los factores externos como internos para después de eso tomar una decisión que sea en beneficio del todas las partes y no solo de un entrenador.

El análisis más fácil de hacer es el externo, que son los rivales que lo han derrotado y hoy tienen a Medellín en un estado crítico, por fuera de los ocho y con un técnico que estuvo a punto de dejar su cargo, situación que finalmente se evitó por pedido expreso de los jugadores.

El Cali es un equipo que viene sosteniendo un proceso con Lucas Pusineri, manteniendo una misma nómina y que en su casa es bastante fuerte, era un partido que a lo sumo se podría sacar un empate, pues ni Nacional que lo arrolló en el clásico le pudo ganar al ‘azucarero’ en el Palmaseca.

Luego llegó un necesitado Águilas Doradas, con aire en la camiseta por haber vencido a Junior y empatar con el hoy líder América, lo que indica que no era un rival fácil y mucho menos con la nómina mixta que utilizó el profesor Mendoza.

Finalmente llegó el partido con Nacional y pues si usted conoce el testimonio de David Gonzalez al finalizar el clásico no es necesario entrar en más detalles:

Con respecto a lo interno solo el señor Alexis interpreta cómo está su camerino y pues ya entrar a especular del tema no es de lo que se ocupa este artículo. El día que se venció 4-1 al América se creía haber encontrado el equipo y el funcionamiento, todo eran elogios para el nuevo cuerpo técnico y ese equipo que parecía inofensivo en el Atanasio ante una noche inspirada de Quiñones y Cano, hoy es el puntero de la liga.

Medellín no es un desastre como se quiere hacer ver en este momento, ni era invencible como ilusionaba algunas fechas atrás, pero tampoco se puede caer en el errático lugar común que proviene en su mayoría de hinchas de Nacional y es pensar que el equipo no tiene nada.

Tener al mejor delantero, quizá del continente, a un líder hidalgo como David Gonzalez que ama los colores y pone la cara en las malas, un Arregui que pone su ADN del sur agresivo y combativo, un volante exquisito como Andrés Ricaurte, un jugador osado y picante como Deiner Quiñones, un central de jerarquía como Andrés Cadavid, por mencionar las principales, son herramientas que a cualquier técnico le permiten armar algo interesante, de lo que ya se han visto atisbos y pinceladas.

No se trata de intentar justificar las derrotas y sublevar lo que se haya hecho bien, pero no se puede hacer un análisis solo con los desaciertos. Hay varias cosas que se están haciendo bien, como la promoción de jugadores de la cantera, la cantidad de variantes tácticas que muestra el equipo y la polivalencia que ha intentado de a poco agregar Mendoza a algunos jugadores como Marulanda o Murillo.

Preocupa sí ver al equipo afuera de los ocho, pero no es momento de tirar todo a la basura, pues como bien lo dijo el técnico, todavía hay mucho que pelear, el equipo tiene todas las posibilidades de entrar a los ocho y además sigue vivo en Copa Colombia, todavía hay semestre y lo más importante hay con qué.

Fueron tres derrotas desafortunadas, pero hay que olvidarlas y mirar hacia adelante, por copa Once Caldas, por liga Santa Fe y son estos los partidos que realmente le importan al Medellín. Pronto volverá a haber un clásico y no hay tiempo de lamentarse. Tal vez Medellín no es más que el resto de equipos, pero tampoco es menos y a pesar de que al frente haya un equipo y un entrenador de élite, con amor propio y disciplina todo se puede lograr.

¡Vamos, ‘poderoso’, vamos,’profe’ Alexis!

Por: Juan Camilo Villa M – @juanvillamunera

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