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Luego de una de las ruedas de prensa más polémicas y bizarras de la historia del fútbol colombiano como lo fue la de anoche en el Atanasio Girardot tras el empate de Nacional y Junior 2-2, son muchos los comentarios, juicios y reproches hacia Juan Carlos Osorio que a través de las redes sociales y entre colegas de la prensa deportiva han salido a flote.

Cortesía: Nacional Es Pasión.
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Tildado de soberbio, ‘agrandado’, grosero, irrespetuoso y constantes reclamos por su falta de humildad, es básicamente lo que engloban las críticas de los diferentes sectores.

La actitud del técnico de Atlético Nacional no fue complaciente, no fue cordial, pero tampoco hubo alguna agresión. Osorio no quiso entrar a dar detalles después de haberse acabado el juego, ya las cosas salieron de esa manera y de cierto modo la prensa se empeñó en recalcar los errores y hablar de supuestos que ya no habían ocurrido ¿A quién de nosotros nos gusta que nos cuestionen cuando estamos calientes y enojados?

Tan desadaptado es para un medio el que está atrasado como el que está adelantado y esto es lo que le ocurre a Juan Carlos Osorio, su trabajo no está en sintonía con el fútbol y la liga de nuestro país. No se puede actuar en Colombia como si se estuviese en Inglaterra, no funciona igual y las personas entienden y piensan diferente.

Da la sensación que la actitud de Juan Carlos Osorio responde más a una frustración, a una decepción de él querer practicar un fútbol ‘Cruyffista’, valiente, arriesgado, para algunos desequilibrado, pero al fin y al cabo diferente al resto, y que los rivales le salgan siempre con equipos replegados, esperando que Nacional se equivoque para hacerle daño en una transición o en una pelota detenida. Le genera impotencia que él quiera aumentar, la dinámica y el tiempo neto de juego y los rivales se tiren al piso, adormezcan los partidos, pierdan tiempo y simulen…

Nacional es un equipo que poca espera da a los técnicos y donde gobiernan los resultados y es muy complicado que desde afuera se valoren todos los beneficios que puede obtener el club en el largo plazo con un tipo como Osorio, potenciando jóvenes, aprovechando mejor la infraestructura del club, consolidando una idea de juego ganadora, haciendo más rentable el equipo para los próximos años y manteniéndolo siempre en la disputa de títulos.

Juan Carlos Osorio regresó a Nacional en lo que para muchos e inclusive para él pudo haber sido un retroceso en su carrera. Después de haber derrotado a Alemania con México se pensó que llegaría la oportunidad de dirigir en Europa para el risaraldense y tal vez en su interior está la frustración de estar preparado para la élite y tener que aplicarlo en Colombia donde para bien o para mal es un incomprendido.

Finalmente la distancia que hay entre Osorio y lo demás que rodea a Nacional es el fin por el cual se hacen las cosas. El hincha, la prensa, el dirigente quiere títulos. Él quiere ver procesos, expresiones futbolísticas complejas de alto nivel, condiciones atléticas superlativas, jugadores que tomen decisiones difíciles y valientes, deportistas mentalmente preparados para los grandes escenarios, así esto tenga como costo perder muchos partidos, hacer presentaciones que no seducen al espectador e ignorar los principios y las convicciones de la cultura antioqueña, en lo que al fútbol respecta.

Juan Carlos Osorio asume un rol de manager, de jefe supremo del equipo, similar a lo que fue en su momento Alex Ferguson en el Manchester United, en un medio en el que ese cargo no existe y desde ahí se desatina su gestión con las exigencias y condiciones de la Liga Águila. Él no puede pretender que Nacional sea un club inglés, se maneje como tal y la gente lo vea y lo entienda así y menos cuando los otros 19 clubes se manejan tan distinto y entienden cómo funciona esta liga.

Es cierto que si no se rompe ese paradigma nuestro fútbol nunca va a evolucionar, pero en este país el que habla o piensa diferente causa repelo. El profesor Juan Carlos Osorio quiere transformar el fútbol colombiano y las transformaciones duelen.

Por: Juan Camilo Villa M – @juanvillamunera

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