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Hay que admitirlo. A Nacional le dieron un paseo en Barranquilla. De esos que no estaba acostumbrado a sufrir en el fútbol colombiano. Atlético Nacional fue superado de principio a fin por un Junior impecable. Hay que admitir, también, que a los jugadores les pesaba la camiseta para ganar partidos ante Deportes Tolima. Siempre que vieron al ‘Pijao’ al frente no eran capaces de sacar la jerarquía histórica correspondiente a la institución.

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No es que no haya responsabilidad del técnico en el regular campeonato de este 2019-2, pero el actual plantel de Nacional no corresponde a la altura acostumbrada y si se quiere competir, pues que el dueño se meta la mano al dril. Le exigimos a los jugadores, al técnico y al presidente, ¿al del billete por qué no?

Es cierto que dirigencias anteriores despilfarraron mucho dinero en técnicos y jugadores que nada aportaron en la historia de Atlético Nacional. Desde que Juan Carlos de la Cuesta era el presidente hubo varias contrataciones que fueron desangrando la billetera Verdolaga: Pablo Zeballos, Pablo Velásquez, Ezequiel Rescaldani, Edwin Valencia, Mariano Vázquez, Óscar Franco; Juan Manuel Lillo, Gorka Elustondo, Andrés Rentería, Jorge Almirón – en especial esta persona – y su combo de argentinos.

73 contratos llegó a tener Atlético Nacional con jugadores profesionales a principios del 2018, ¡73! ¡Setenta y tres! Era comprar por comprar. Había una tarjeta de crédito con cupo ilimitado y se compraba sin mirar precio ni productividad. Los dirigentes de otros clubes aprovechaban esta arrogancia y nos vendían el «nuevo Falcao García» y resultaba ser Fernando Uribe.

Partiendo del beneficio de la duda, evidentemente los directivos, tanto presidente como miembros del plantel administrativo tenían deseos de que la institución estuviera en una posición igual o superior a la que estuvo con Reinaldo Rueda, pero se enfocaron en el presente y no visualizaron el futuro.

Desde un principio Juan Carlos Osorio advirtió que la institución no estaba apto para invertir lo que el mercado suramericano exigía y en la rueda de prensa posterior a la eliminación lo volvió a repetir:

«Nacional no está en condiciones de invertir lo que hoy el mercado sudamericano exige para un defensor central como Senesi. Como el club no está en condiciones y considerando que Alexis tiene un contrato vigente, la propuesta nuestra es que continúe hasta fin de año y el tome su propia decisión» dijo en su presentación.

«Nacional, como lo ha dicho el presidente, se tiene que dar a la triste realidad que por los malos manejos en los últimos cuatro años está en crisis«, aseguró este domingo.

Todo este contexto es para situarnos en la realidad de hoy. Nacional es un equipo criollo, muy del medio local. Hay menos de lo que se cree tener. Es cierto que hay muy buenos jugadores en cada posición, pero apenas se están cogiendo confianza y adaptando a una idea de juego. En la actual nómina no hay la jerarquía suficiente para defender como corresponde la camiseta de Atlético Nacional, porque la jerarquía es la unión de la camiseta y la personalidad del jugador.

Usted podrá pensar en que Tolima tiene menos plantel que Nacional, pero su idea de juego la vienen desarrollando desde el 2017. La columna vertebral se ha mantenido, los jugadores se conocen de memoria y saben lo que tienen que hacer para cumplir con las órdenes de su técnico. Caso muy similar sucede con el Junior de Barranquilla, pero con una chequera más grande.

Nacional en los últimos tres años ha tenido seis entrenadores diferentes, sin contar a Alejandro Restrepo. Todos con una idea de juego diferente. Así los directivos hayan dicho que fueron a buscar técnicos con el «ADN de Nacional», ninguno siguió con la línea del anterior. Todos llegaron a montar su idea y como no dieron resultados rápidamente se fueron a sus casas con la cuenta llena de ceros.

No es fácil para el hincha de Nacional salirse de la costumbre ganadora que tuvo durante ocho años, pero si sigue en su afán de querer ganarlo todo de inmediato lo único que está haciendo es perjudicando a la institución que tanto ama. No pretenda que el Verde se convierta en el Real Madrid colombiano, como alguna vez lo dijo el gran presidente Andrés Botero. Eso en Colombia y en Sudamérica es imposible.

Un buen equipo se arma con dinero o con paciencia. Pero un equipo campeón se arma con la unión de estos dos ítems. La invitación es que respalde e invite a respaldar a este cuerpo técnico. Es difícil encontrar un entrenador con sus capacidades que tenga ese sentido de pertenencia por la institución.

Por primera vez en ocho años Nacional se va sin alzar un título en el fútbol colombiano y es tan afortunado que lo dirige la misma persona que montó el proceso campeón de Copa Libertadores. Confíe en él. Dele tiempo a que arme su equipo. Osorio es un técnico que no le gusta en lo más mínimo ser derrotado. Si todos tiran para el mismo lado las cosas van a ser mucho más fáciles.

Pablo Posada.

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