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Ni Usain Bolt, ni Caterine Ibargüen, ni Eliud Kipchoge me inspiraron a correr. ¿Quién fue entonces? Carlos Mario Hincapié, usted no lo conoce porque él es una persona del común,un colombiano más… en mi caso es mi papá.

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En mi cabeza tengo imágenes de mi padre llegando a la casa los domingos cuando yo apenas me estaba levantando; él vestía pantaloneta, camiseta, tenis y medias un poco más arriba de los tobillos, en ocasiones usaba gafas de sol y siempre llegaba colorado y muy sudado. Algunas veces portaba una medalla y un número pegado de la camiseta en la zona del estómago, lo que significaba que había participado en una carrera de atletismo de calle y, como la mayoría de la gente, lo hacía por diversión. Más o menos 9 años después (hoy) ambos entramos a la casa con medalla y número de competencia.

Tengo 21 años y siempre fui muy sedentaria, poco disfrutaba del deporte y las veces que empecé a ejercitarme, al menos por salud, fueron intentos fallidos; el gimnasio me aburría, la bici me cansaba demasiado y los balones siempre resultaban aporreándome. Mi disciplina no duraba más de un mes. Sin embargo, debo aceptar que el hecho de tener un papá que a sus 50 años me llevaba años luz en estado físico y que todo el tiempo repetía que su energía y vitalidad se la debía al deporte, sirvió como presión para que yo continuara en la búsqueda de algo que me apasionara y me parara de la cama.

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Hace aproximadamente un año mi papá salió de viaje y a mí me dio el arrebato de empezar a trotar, pues cuando él regresara quería darle la sorpresa de que estaba siguiendo sus pasos. En las carreras que hacen en Medellín normalmente la distancia más corta es de 5 kilómetros, entonces mi idea era entrenar para esa. Aunque parece poco, para mí, que nunca había corrido, fue todo un reto porque luego de un kilómetro ya quería parar, mi resistencia era mínima.

Cuando mi papá volvió yo seguía entusiasmada con el tema, mi cuerpo fue muy agradecido con la constancia de los entrenamientos y logré adquirir resistencia en poco tiempo. Le
conté a mi papá y creo que se alegró tanto que una hora después me estaba comprando unos tenis más adecuados para correr y me estaba contando de los próximos eventos que habían en Medellín para que yo hiciera mis primeros 5K
. Así encontré un tema en común con él, una pasión que nos une algunos domingos, un motivo para compartir conocimiento y experiencias.

Tres meses después de yo haber decidido salir a la calle a correr por primera vez, participé de mi primera carrera, hice mis primeros kilómetros junto a la multitud, crucé por primera vez una meta y recibí mi primera medalla. Hice 5 kilómetros y mi papá hizo 10. Él estaba en la meta esperándome para tomarme fotos y felicitarme. Ese día aparecí en sus redes sociales con mensajes de orgullo y motivación. ¿Cómo no seguir corriendo si ese era el resultado?

Carlos Mario Hincapié, él fue quien me motivó a correr, a hacerlo por salud y por superación; lo hizo con hechos, con su ejemplo, con sus medallas, con su disciplina. De él aprendo cada día, de su experiencia y sus consejos. Como él quiero llegar a ser en el
running, correr 21 kilómetros, ser fuerte mentalmente cuando el cuerpo no responde, tener 57 años y parecer de 30, tener un perchero en el que no caben más medallas, tener tanta disciplina que el destino es el éxito. Eso es él y eso quiero ser.

Por: Valentina Hincapié Gómez – @valentinahincapieg

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