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Le falta una sentada a tomar tinto con doña Constanza, un ‘picadito’ de cuadra cerrada y una parranda en el ‘picó’; un sancocho de gallina, una siesta en hamaca y un concierto de Carlos Vives.

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Hoy no se trata de decir si Carlos Queiroz es o no es el indicado, sabiendo que ni el resultadismo lo afecta, pero sí de cuestionarse por qué a esta Selección le falta lo colombiano.

Vamos a los números: en un año al mando de la ‘tricolor’, el portugués ha disputado 14 fechas, donde obtuvo 8 victorias, 4 empates y 2 derrotas. Increíble, porque no es que seamos Brasil del 2002, pero el sentimiento de este momento no es coherente con los resultados.

Y eso que le ganamos a Argentina y todos dijimos que este señor con cara de abuelo alcahueta nos iba a sacar campeones de la Copa América. Pero inevitablemente, después llegó una curva descendente de fútbol, gambeta y alegría, y eso sí que nos duele a nosotros.

¡Nosotros somos del folklore! No de ganar 1 – 0 con el somnífero 4 – 3 – 3. Además, la filigrana de Cuadrado, los bailes de Yerry y los balones de James era lo único que unía a este país cortado en pedacitos, pero ahora hasta a uno le sacan el cuerpo para hacer parche de polas y partido.

¿Entonces esto es tiempo perdido? No sé, porque la famosa frase de «creer en los procesos» es cierta, y al mister le ha faltado lo más gustoso de nuestro fútbol: James, inmerso en una novela más brava que Pura Sangre; Quintero lesionado, y Falcao sin salir de recuperación.

Si dijéramos que justo después de la Copa América hubieran comenzado las eliminatorias para Qatar, habríamos enfrentado ya a 5 selecciones sudamericanas (Brasil 2 – 2, Venezuela 0 – 0, Chile 0 – 0, Perú 0 – 1, Ecuador 0 – 1) y sumado 9 puntos, sin haber perdido y seguramente dentro del grupo de clasificados.

Pero si de algo estamos seguros es que esta no es la Colombia por la que proponíamos días festivos y mucho menos por la que sugeríamos técnicos de presidentes. A cualquier hincha del fútbol le gusta ganar, pero está claro que el fanático colombiano necesita sentirse representado por su Selección, y a Queiroz definitivamente le falta folklore, caldo y Ras Tas Tas.

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