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Antes de comenzar, quiero dejar en claro que James Rodríguez, después de Juan Fernando Quintero, es el mejor futbolista que tiene Colombia y su presencia es vital para el juego de nuestra Selección, pero en el momento es mejor mantenerlo alejado.

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Todos concemos lo que pasa con James David en el Real Madrid. Zinedine Zidane no es el hombre que más guste del fútbol que sale de esa zurda mágica y nuestro 10 tampoco hace mucho para que el francés lo quiera.

En el período pasado de Zinedine Zidane, James hizo presencia dentro del terreno de juego en 54 partidos, pero en total disputó el 63,5% del tiempo de esos partidos, es decir, jugó 3.086 minutos. En ese tiempo el colombiano anotó 16 goles y dio 16 asistencias, lo que significa que participó directamente en una acción de gol cada 96 minutos.

La mala relación entre jugador-técnico, si es que existía relación, hizo que James cayera en un bajón futbolístico y tuviera que buscar minutos en el Bayern Munich, donde el volante 10 tampoco se pudo adueñar de un puesto titular.

Ya con la confirmación de que James no iba seguir en el conjunto alemán y que Zidane volvería al banco del Real Madrid, la conlcusión no era otra que el colombiano debía buscar un nuevo club; sin embargo, ahora parece que la situación dio un giro de 180 grados y la relación técnico-jugador tiene indicios de empezar a funcionar.

Es por esto que tanto a James, como a Carlos Queiroz y a nosotros los colombianos, nos coviene más que James se ausente de la Selección Colombia para los partidos amistosos. Es preferible que nuestro creador de ideas se gane la confianza de su entrenador, que agarre la idea de juego del francés y tenga en su espalda el número de minutos suficientes para decir que es una pieza fundamental del Real Madrid y de la Selección Colombia.

Dejar de llamar a James para los partidos amistosos sería ayudarlo a él, pero también serviría para que Carlos Queiroz vea las alternativas que tiene el equipo, y así, en tal caso de que no pueda contar con el 10 por alguna eventualidad, sepa qué hacer y no sea como el anterior enterenador que salía a improvisar y esperar que un Yerry Mina nos salvará las papas.

Pablo Posada Correa

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