Nike apostó por realizar un comercial protagonizado por Colin Kaepernick, el exfutbolista americano que se arrodillaba durante el himno estadounidense en señal de protesta, y sus acciones alcanzaron un máximo histórico.

El activismo social y el deporte han sido una mezcla llamativa e histórica en Estados Unidos. La lista de deportistas de élite que decidieron utilizar su fama para defender a las minorías y exigir por sus derechos, aumenta anualmente. Esta práctica tuvo su auge en la década de los sesenta con la protesta de Muhammad Ali para la abolición del servicio militar obligatorio y evitar ser enviado a Vietnam; y con el saludo Black Power -bajando la cabeza y alzando un puño- realizado por los atletas John Carlos y Tommie Smith en la ceremonia de entrega de medallas de los 200 metros lisos en los Juegos Olímpicos de 1968.

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Pero estas acciones no han cesado. En agosto de 2016, Colin Kaepernick, un exjugador de fútbol americano, que decidió quedarse sentado – y en los siguientes partidos estar arrodillado- mientras sonaba el himno estadounidense en señal de protesta por la violencia policial contra la comunidad afroamericana. Ahora, la polémica resurgió dos años después porque Nike lo incluyó como protagonista de los 30 años de la campaña Just Do It.

Fue el mismo Kaepernick quien hizo pública su participación como imagen de la campaña. El 3 de septiembre de este año, el ex mariscal de campo de los San Francisco 49ers, compartió una foto en Twitter en la que aparece su rostro y una frase: “Cree en algo. Incluso si eso significa sacrificar todo”, una cita que hace alusión a que, debido a su activismo, no volvió a ser contratado por ninguno de los 32 equipos de la NFL.

Varios analistas financieros consideraron esta apuesta como inteligente para conseguir mayores ventas de parte de la generación de los millenials y de los consumidores que no son de raza blanca, una hipótesis que ahora es respaldada por los datos recopilados hasta el momento.

Una controversia millonaria

Como era de esperarse, esta medida generó tanto revuelo que hasta el presidente Donald Trump se pronunció a través de su cuenta de Twitter: “Tal como la NFL, que sus ratings han desplomado, Nike está siendo destrozada con furia y boicots. Me pregunto si pensaron que iba a ser de esta manera”. Dos días después volvió tuitear: “¿En qué estaba pensando Nike?”.

La reacción de Trump tenía un fundamento: debido a la controversia, un día después de haber hecho pública la inclusión de Kaepernick en la campaña, las acciones de la empresa de ropa deportiva bajaron un tres por ciento tan solo en la apertura del mercado. Y continuaron en la misma tónica tres días más.

Sin embargo, para el 10 de septiembre, el valor de las acciones ya se había recobrado su pérdida y su precio continuó aumentando casi exponencialmente, hasta el punto que el viernes 14 de septiembre alcanzaron su máximo histórico en la bolsa con 83,49 dólares.

Y el crecimiento en las ganancias de Nike no solo ha sido en la bolsa. La investigadora de comercio digital Edison Trends, analizó los datos de recibos de compra de más de 200 tiendas minoristas -incluido Nike.com- y descubrió que, el día que se viralizó la campaña, las ventas fueron un 22 por ciento más altas frente al mismo día del 2017.

Los dos días siguientes, el alza fue de un 42 por ciento y un 23 por ciento más, respectivamente.

Además, si se toman solo las ventas en línea, durante el fin de semana del 8 y 9 de septiembre, estas aumentaron un 31 por ciento con respecto a los valores de lo que va corrido del año.

“Hubo especulaciones de que la campaña de Nike y Kaepernick conllevaría una caída en las ventas, pero los datos no respaldan esa teoría”, comunicó Edison Trends a través de un portavoz.

 

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