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Cuando Juan Carlos Osorio llegó a Atlético Nacional comenzó con una frase que ha marcado lo que ha sido este periodo a cargo del equipo: «La felicidad es la ausencia de miedo y aquí no hay miedo«

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Tan poco ha sido el miedo del ‘profe’ que él mismo se puso un plazo para que comenzara una nueva etapa que se llama CERO EXCUSAS. Esta llegaría cuando el equipo completara 50 sesiones de entrenamiento, punto de quiebre donde ya él equipo tendría que haber comprendido la idea de juego y como lo manifestó Pompilio: «Ya cada jugador sabe cuál es su función por posición (…) de aquí en adelante CERO EXCUSAS»

El equipo no es que ya esté en su máximo nivel o haya llegado a su techo, eso es evidente, lo que debe ocurrir de ahora en más es que el equipo ya muestre claramente cuál es la idea de juego, pero no por eso que ya la vaya a desarrollar en su totalidad porque aún faltan muchos comportamientos por entrenar. Para ver un Nacional al máximo nivel y en la mayor expresión de lo que el director técnico quiere habrá esperar por lo menos una año, plazo también delimitado por él mismo.

El primer diagnóstico que Juan Carlos Osorio hizo sobre este equipo indicaba que todos los jugadores con los que contaba hacían lo básico muy bien, debía ponerlos a todos en un estado atlético que fuera óptimo para ser competitivos durante 90 minutos e implementar esa idea.

Para el estratega risaraldense, quien en sus comienzos fue preparador físico, la parte física-atlética es fundamental y en esto sí se debe hacer un reconocimiento a la labor de este cuerpo técnico y en especial a Carlos Tabares en ese aspecto; Nacional ha superado a todos sus rivales en lo físico y ha llegado siempre mejor que ellos a esos 10-15 minutos finales donde ha definido varios partidos como: Once Caldas, Huila, Unión Magdalena principalmente.

Ya es común escuchar que Osorio sea llamado «loco» que le pidan que deje de «inventar», pues por esa convicción profunda en que constantemente se deben buscar esas complementariedades y esas alternativas tácticas, en ocasiones desnaturaliza el juego del equipo y de los jugadores que ubica en zonas que no lucen muy cómodos, pese a que declaren que les gusta, el deseo de jugar supera todo eso.

Si el fútbol es como la vida podemos decir que cada persona tiene una esencia que jamás podrá cambiar, todos tenemos vocaciones, como en los ámbitos laborales, asímismo ocurre en la cancha. Si hablaramos de una banda de rock, seguro el guitarrista podría aprender a toca la batería, pero ¿Lo haría mejor que con la guitarra?. La respuesta es que hay que verlo tocando los dos instrumentos para definir con cuál lo hace mejor, que sea bueno en las cuerdas no señala directamente que no pueda ser bueno en la percusión.

Eso, exactamente eso, hace Osorio cuando quiere ver a Mafla atacando con perfil cambiado o a Muñoz en la mitad o a Jarlan arrancando por banda; simplemente no quiere dejar de saber cómo le suena su orquesta si se intercambian los instrumentos y a pesar de que quien la escuche piense que suena feo para él no será más que otra manera distinta de tocar y que si se trabaja podrá ser mejor.

Se han utilizado 25 intérpretes en este proceso, seguro llegarán más como Dylan Ortiz, Hayen Palacios, Alexis Estupiñan entre otros y cada vez será más complejo atinarle a un once inicialista, cada vez habrá más posibilidades porque cada jugador estará considerado por lo menos en 2 o 3 posiciones, pero cada vez Nacional será un equipo más indescifrable, más atlético, más constante en el juego, más imponente. Cada vez será más difíicil vencer al equipo ‘verdolaga’ que no es igual a decir que será invencible.

Nacional va dando sus primeros pasos y camina bien, es el único invicto en la liga, es junto al Cali el que más goles ha convertido, su departamento médico en términos generales no tiene mayores inconvenientes, el grupo denota un buen clima, por pasajes agrada mucho a la retina y hay níveles individuales muy altos como Jarlan, Muñoz, Barcos, Candelo, Rovira, Ceppelini, Andrés Reyes, Vladimir Hernández y Jose Fernando Cuadrado principalmente. Y son estos mismos los que empiezan a conformar el listado de jugadores confiables o determinantes para los partidos que puedan ser más complejos.

50 sesiones que se notan y mucho, que cuesta entender y digerir a veces lo que quiere buscar el señor Juan Carlos Osorio, pero que sí se aguanta con pacienca y claramente con buenos resultados esta banda va a tocar al ritmo que le pongan siempre va a sonar bonito.

Por: Juan Camilo Villa M. – @radiomunera


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