Este texto no necesariamente compromete ni representa la posiciĂłn del medio de comunicaciĂłn. Las ideas representadas en Ă©l son responsabilidad del autor

Por: Juan Camilo Villa M. – @juanvillamunera

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Nadie juega un juego para perder, no es valorable decir que alguien es muy competitivo porque siempre quiere ganar, porque en ese sentido todos los seres humanos lo somos, nos gusta competir, imponernos y sentirnos mejores que los demĂĄs y eso no es malo, es la naturaleza, por eso en las manadas de animales hay macho alfa y siempre lo estĂĄn tratando de derrocar. La competitividad estĂĄ es en cĂłmo nos preparamos para ganar, el deseo de ganar lo tiene cualquiera.

Los equipos grandes como los dos tradicionales de Antioquia, tienen a hinchadas importantes, prestigiosas, que han sido influyentes en partidos difĂ­ciles, que han levantado al equipo en momentos de confusiĂłn, que han hecho sentir especiales a los jugadores y que lo dicen los registros, son las que mĂĄs han acompañado en la Ășltima dĂ©cada en los estadios y no creerĂ­a uno de ninguna manera que alguno de estos hinchas que tanto le ha entregado a su equipo quisiera o actuar para que a su equipo le pasara algo negativo, ÂżquiĂ©n mĂĄs que un hincha quiere ver a su equipo bien?.

Decir fĂștbol, es como decir turismo, alimentos, textil, automotriz, es hablar de un sector de la economĂ­a, con sus dinĂĄmicas, sus demandas, sus ofertas, su regulaciones, sus modelos de negocio y sus roles en la cadena de producciĂłn.

Cuando una persona entra en una crisis econĂłmica o una quiebra, lo mĂĄs complejo. mĂĄs allĂĄ del dinero, es aceptarlo pĂșblicamente y cambiar su estilo de vida acorde a la realidad y no a lo que por ostentar o demostrar estabilidad y bienestar sigue ahondando una deuda que a menos de que se logre transformar la manera de pensar y actuar, serĂĄ imposible solventarlas.

El hincha tiene un ego alto y al ego lo gobiernan las emociones. Al hincha no le gustan los procesos porque duelen y cuestan derrotas, el hincha siempre compara sus momentos con el de los demĂĄs, cuando se gana todo estĂĄ bien y cuando se pierde se tienen que ir todos y haber dado con dos momentos similares en cuanto a transformaciĂłn tanto de Nacional como de MedellĂ­n y tener que resistir que por el momento los equipos no tengan la figuraciĂłn deseada, sin las nĂłminas avasallantes de antes, equipos que tienen que sufrir mucho los partidos para poder ganar rodaje y consolidar sus ideas de juego, eso es un golpe al ego, a la idea que se tenemos los ‘paisas’ sobre nosotros mismos, acostumbrados a percibirnos siempre como los mejores y que inevitablemente esto fomenta la impaciencia.

Que se vaya Osorio o Javier Álvarez y vengan otros nombres, lo Ășnico que garantiza es que venga una nueva idea de cĂłmo atacan o cĂłmo defienden los equipos, pero garantizar que los resultados van a aparecer porque llegue otra persona es algo sin fundamento, de ser asĂ­ seguro ya la hubieran contratado. Lo Ășnico que puede intentar un entrenador es mejorar a sus futbolistas, tratar de consolidar cualquiera que sea la idea y esperar que esas dos partes se complementen y por consecuencia del buen proceso aparezcan resultados.

Nadie que haya forjado una fortuna, que haya conseguido algo difícil, lo hizo en poco tiempo o tomando una sola decisión, seguramente primero se trabajó a sí mismo, por ende su desempeño mejoró y al hacer las cosas mejor el dinero o el éxito llegaron por añadidura, porque golpes de suerte tiene cualquiera, pero alto rendimiento sostenido en el tiempo lo consiguen pocos.

Si Juan Carlos Osorio se fuera hoy de Nacional o si al final de esta temporada no consiguiera un título ¿valió la pena lo que hizo?. Para quien escribe, sí. Se reestructuró la manera de trabajar del club, se armó una plantilla con 35% de canteranos, hizo debutar a cinco jugadores, se potenció a un jugador como Daniel Muñoz y esa venta fue fundamental para este difícil año a nivel económico, se limpió el plantel de jugadores de poco aporte y por momentos se mostró un juego que hace mucho no se veía como aquellos clåsicos con Medellín.

Si se fuera Javier Álvarez hoy del DIM, hizo debutar promesas importantes como Miguel Monsalve o Juan Camilo Moreno, mostrĂł su idea en Copa Libertadores con una nĂłmina muy joven, el equipo ha dado señales de personalidad y ganas, es muy prematuro el balance, pero los jugadores dan testimonio del cariño y la confianza que les brinda en un grupo que vivĂ­a una tensiĂłn muy hostil. El otro año podrĂĄ reforzar y fortalecer un plantel basado en ‘pelaos’ que llegarĂĄn con mucho rodaje y lo mĂĄs importante, un MedellĂ­n mĂĄs saneado y tranquilo con sus finanzas.

Es cierto que nada de lo anterior se parece a las palabras resultados o tĂ­tulos, pero estos han llegado y los hemos celebrado en Antioquia, aunque muchas veces nos han dejado mĂĄs problemas a largo plazo que no se calculan cuando se estĂĄ la emociĂłn de levantar una copa y restregarla en la cara de los rivales.

Eso lo entendió Nacional cuando fue al TAS, Medellín cuando no ha tenido cómo pagar una nómina. Es que el hincha se queda con la celebración, pero los problemas le quedan a los clubes y sus dirigentes, que claro que se equivocan, pero que ahora es lo que no quieren, estån haciendo las cosas al derecho o al menos de una manera medida y acorde a la situación y esa transformación duele y cuesta, porque como dice César Menotti: «Hay que tener mucho cuidado con la soledad inmensa que tiene conseguir éxito de cualquier manera».

No sĂ© si mucha o poca gente estĂ© de acuerdo con lo expresado en este texto, pero como periodista no tengo que caer en el clichĂ© de siempre ‘dar palo’ a los clubes cuando no hay resultados, porque sĂ© que se las ideas que se tienen son buenas y hay gente capacitada tratando de llevar proyectos serios en medio de mucha presiĂłn y ansiedad de tĂ­tulos, como sociedad no tenemos la cultura futbolera para esperarlo y disfrutar el juego mĂĄs allĂĄ del marcador.

No tengamos tanto terror a perder, ni en la vida ni en el fĂștbol, porque ese es el camino al Ă©xito sostenido y duradero. Si no pregĂșntenle a AmĂ©rica quĂ© le dejĂł su Ășltimo tĂ­tulo obtenido.

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