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Por: Juan Camilo Villa M. – @juanvillamunera

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De los pies de un jugador distinto llamado Jarlan Junior Barrera Escalona, Atlético Nacional, después de varios años, volvió a repetir una noche de esas mágicas de Copa Libertadores. ¡Qué bien la cae este torneo a la camiseta de rayas blancas y verdes!.

El estilo de un equipo siempre lo marcan los jugadores porque son ellos quienes toman las decisiones con el útil según sus características, inscritos en un sistema e idea de juego, pero cuando cualquier ser humano se enfrenta a una situación de estrés y presión son sus propias habilidades las que utilizará para resolver.

Total acierto del técnico Guimarães al ubicar un volante más en la mitad como Sebastián Gómez con un sentir del juego parecido al de Jarlan Barrera y Vladimir Hernández, balón al piso y sociedades constantes que fueron creando un ecosistema al que se adaptaron los otros compañeros con dinámica, velocidad de balón, pases a diferentes alturas, intensidad y alegría para jugar fútbol.

Nacional compitió desde sus fortalezas, imponiendo su idea por encima de la del rival y no tratando de neutralizar la idea paraguaya buscando igualarlo en lo que son fuertes. No por esto tuvo que dejar de lado la parte atlética, la agresividad, la concentración para defender el juego aéreo, el estado mental del equipo fue alto.

La aparición de Geisson Perea como otro jugador confiable para la defensa verdolaga es una gran noticia, sin olvidar que el dueño del puesto hasta ahora es Yerson Mosquera Valdelamar, quien ya estará disponible para la vuelta.

El tema Andrade seguro es uno de los que tiene pensativo al señor Guimarães porque para incluirlo en el once inicial tendrá que elegir a quién sacar entre Perlaza, Gómez y Vladimir Hernández. Para quien escribe el ‘Rifle’ tendría que esperar en el banco por ahora, no porque tenga un nivel bajo o por poner en duda sus grandes condiciones, sino por el gran momento que tienen los otros mencionados y la sincronización que han mostrado para recobrar ese estilo que llena la retina del hincha nacionalista.

Jefferson Duque ayer demostró ser un verdadero líder, a pesar de que participó pocos minutos del juego, asumió con madurez la decisión del técnico de mandarlo al banco y lideró y motivó a sus compañeros con la mejor disposición. Al momento de ingresar, Rovira no dudo en entregarle la cinta de capitán. Seguro el rival inclinó mucho la decisión del técnico por el juego de espaldas de Álvez, pero Duque siempre es importante para Nacional.

La Copa Libertadores apenas comienza y no hay nada definido, pero es una luz que muestra el camino lo que se vio este jueves en el estadio Defensores del Chaco, devolviendo a todo el mundo ‘verdolaga’ la ilusión que un día se sintió cuando parecía imposible ser bicampeones de América.

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