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Por: Samuel Vásquez – @samuelvasquezrivas

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En los días más recientes se oficializó el paso de dos jugadores pertenecientes a Atlético Nacional al fútbol brasileño; Juan Pablo Ramírez firmó con Bahía y Gustavo Torres con Vasco Da Gama, ambos en calidad de préstamo. Y aunque llegaron a una de las ligas más competitivas del continente y para muchos la real cuna del fútbol mundial, es curioso ver a dos futbolistas discutidos poder ser exportados a una potencia continental. Uno, sin continuidad en Atlético Bucaramanga y otro con actos de indisciplina en el plantel verdolaga.

Hace años es tendencia el constante flujo de jugadores cafeteros hacia la liga brasileña, siendo indiferente el nivel individual. Y es que el balompié de dicho país tiene las puertas abiertas, no solo para figuras de altos niveles, sino también para otros jugadores de niveles modestos, tal como se vio con los dos más recientes fichajes. Actualmente hay 11 colombianos en la Serie A de Brasil, pese a que solo cinco están entre los primeros 10 del Brasileirão; Dylan Borrero, Víctor Cantillo, Richard Ríos, Luis Orejuela y Santiago Tréllez. Otros cuatro están en lucha directa por el descenso; Felipe Aguilar, Jaime Alvarado, Iván Angulo y el popular Gustavo Torres. 

Dos aspectos positivos son la competitividad y el salario. De los 20 equipos participantes, 12 obtienen cupo internacional y cuatro pelean la permanencia en un lapso de 38 partidos. Por ejemplo, actualmente Fortaleza es el equipo con la nómina más barata, pero parcialmente se está clasificando a Copa Sudamericana. Mientras tanto, un club como Athletico Paranaense está en zona de descenso en la posición 19. Hoy, cuatro puntos separan la  Sudamericana y el descenso directo. 

En el tema de salarios, la liga brasileña se mantiene como la mejor paga de todo el continente. En promedio, el salario anual de un jugador es de 670.740 dólares según Sports Intelligence en 2018. Incluso, para 2014 estuvo como la séptima liga mejor remunerada del mundo. Además, el equipo más barato de Brasil sería el quinto más caro en Colombia, cuestión que facilita la llegada de colombianos, tanto a los más grandes como a los más pequeños de primera división. 

No obstante, llegar al fútbol brasileño ha dificultado históricamente el paso directo a Europa. Son escasos los colombianos que pudieron dar el salto a la élite; Fredy Rincón, Pablo Armero, Yerry Mina, Wason Rentería y Stiven Mendoza principalmente. Otros, aunque con gran figuración, evadieron el primer nivel; Orlando Berrío, Gustavo Cuellar, Miguel Borja o Vladimir Hernández. Pero sin olvidar también los que hicieron un largo recorrido en el fútbol brasilero; Victor Aristizábal (113 goles), León Darío Muñoz o incluso Javier Reina, aquellos que superaron las tres camisetas vestidas. 

En estas condiciones, llegar a la liga brasileña sería un claro trampolín y un indiscutible avance. Pero no solo los jugadores de talla internacional han hecho esa transición. Otros futbolistas de rótulo local, sin mucho potencial de exportación y de capacidad promedio en el fútbol colombiano, han vivido el Joga Bonito de cerca. Jonny Mosquera estuvo en Avaí, Anderson Plata en Paranaense, Jown Cardona en Caerá, Sherman Cárdenas o incluso el mismo Reina quien jugó en cuatro equipos diferentes.

Las posibilidades son diversas en la primera división de Brasil. Tanto así que para 2019, Colombia era el país que más tenía jugadores en dicha liga, acompañado de Argentina. Luego de México, Argentina y Estados Unidos, Brasil es el destino más codiciado para los jugadores cafeteros. Eso sí, con más posibilidad de volver a Colombia o recalar en alguna otra escuadra de menor talante. 

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