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Por: Samuel Vásquez – @samuelvasquezrivas

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Un escándalo más para el repertorio. O más bien, dos. El primero, lo ocurrido con Atlético Nacional y la sanción inicial de dos jugadores fundamentales para su duelo ante América de Cali; sanción que según el reglamento habría quedado saldada ante Cúcuta, incluso ganándose por W. El segundo, la designación de Francisco Bernate como miembro del Comité Disciplinario del Campeonato; un importante abogado penalista y orgulloso detractor del equipo paisa, dando a conocer su faceta en diferentes publicaciones satíricas y de sentido parcializado a nivel de fanatismo. No gusta de Nacional y, paradójicamente, será él quien decida en temas disciplinarios y de sanciones. 

Tales actuaciones rebosaron la copa, y no precisamente la que está en disputa. Las inexplicables e ilógicas contradicciones que despertaron el clamor popular, proveniente incluso de hinchas contrarios que siempre han dicho que “Nacional es dueño de la liga”. Hoy, por fin, esa teoría quedó desmantelada y se destapó un nido de intereses particulares que durante mucho tiempo se han venido cocinando en detrimento del fútbol colombiano. Dimayor, con su autoridad y soberanía ha manejado los asuntos más importantes de manera arbitraria y contraria a lo correspondiente, destruyendo poco a poco al patrimonio de la liga local. 

Los hinchas, golpeados por el negocio y la ambición dirigencial se unieron en la pelea por recuperar el fútbol que se encuentra secuestrado en corrupción. Metiendo presión, la más soberbia de las entidades revocó una decisión que tenía tintes oscuros.

Con la pandemia, los escándalos internos se agudizaron. Los asuntos económicos pasaron a un nivel crítico y los equipos se rebotaron. Tal efecto concluyó en la salida de Jorge Enrique Vélez, quien recibió casi 600 millones como indemnización. Aquel dirigente, experimentado además, presuntamente se estafó a sí mismo y planificó de manera errónea lo que sería su gestión. Supuestamente, claro. Lo primero que hizo en su cargo fue desechar el proceso de enrolamiento, tirándole la responsabilidad al Estado por no contar con los equipos de identificación facial que se necesitaban. 

Cerca de 243.000 personas pagaron 12.000 pesos por un carné que no tiene alguna utilidad. Nadie sabe dónde quedó o para qué se utilizó ese dinero. La respuesta de Vélez fue la más popular: “Un enrolamiento es para que uno se sienta orgulloso de ser hincha. Estamos haciendo alianzas y tenemos sorpresas importantes para que los que tengan el carné pueda redimir puntos en supermercados o en la compra del abono”. Como añadidura, eso solo quedó en los sueños del dirigente politiquero. 

También lo ocurrido con los derechos internacionales de televisión. El Grupo Prudent, el cual fue acercado por Tulio Gómez, máximo accionista de América, firmó el contrato, pero el dinero que prometió para los clubes nunca llegó. Según las cuentas eran unos 60 millones de dólares en 10 años, pero como lo comentó el mediador en el negocio, Rafael López, el comprador dijo que no tenía dinero para hacer efectivo el pago. Hoy, los derechos de TV siguen en poder del grupo inversionista que no los pagó, pero que sigue ganando a costa de dicho negocio. Ah, también la licencia de apuestas y juegos virtuales que hoy invaden las transmisiones de los partidos. 

En resumen, Dimayor regaló los derechos internacionales de televisión. Eso desde lo que se supo. Pero qué tal si a estos dos casos inauditos se les suma la contratación de Mediapro como empresa distribuidora del VAR para nuestra liga colombiana. Pues bien, esta empresa, la cual también llegó al país por medio de Jorge Enrique Vélez, sumándole la intervención de Mauricio Correa, director general en Colombia y expresidente de Win Sports, recientemente admitió que pagó sobornos para quedarse con derechos de televisión hacia los Mundiales de 2014, 2018 y 2022. 

Incluso, antes de llegar a Colombia, Mediapro ya llevaba varias investigaciones en contra, pero aun así, no tuvo problemas en hacerse con el VAR de la competición local. “Advertí que era una empresa investigada. Hoy estamos viviendo lo que había advertido”, afirmó Carlos Mario Zuluaga, presidente de La  Equidad, insistiendo en lo irregular de dicho contrato. 

Dineros que están extraviados y dineros que nunca llegaron. ¿O sí? Bueno, Cúcuta Deportivo entró en liquidación, los jugadores del Deportivo Pereira están protestando por sus salarios y la anarquía de hay dentro de la Dimayor se hace visible con la descarada y cínica omisión del mismo reglamento. 

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