Este texto no necesariamente compromete ni representa la posición del medio de comunicación. Las ideas representadas en él son responsabilidad del autor

Por: Samuel Vásquez – @samuelvasquezrivas

Publicidad

Otro partido sin ganar para Millonarios. Ya van 13 fechas de la liga colombiana, donde el conjunto bogotano solo ha visto la victoria en una ocasión, ubicándose parcialmente en la casilla 16. A falta de siete “finales”, los dirigidos por Alberto Gamero tienen un margen de error de cinco puntos, tomando como ejemplo las supuestas 30 unidades para clasificar, tal como lo debe hacer el Embajador con su rótulo de equipo grande. Dirigidos además por un doblemente campeón del rentado local. Por segunda ocasión, El Sonero pone en duda su capacidad para dirigir equipos de envergadura importante, sin olvidar lo que alcanzó con dos escuadras de historia casi nula. 

Gamero es de esos estrategas que hacen cosas impresionantes. Ser campeón con clubes como Boyacá Chicó y Deportes Tolima ante peces gordos como América y Nacional. También impresiona, que dirigiendo a Junior y Millonarios el fracaso a corto plazo sea implacable. En Barranquilla, apenas con una aparición de 14 partidos, entre seis victorias, tres empates y cinco derrotas, su salida mostró un tropiezo en el ascenso a DT de primer orden. “En Junior no me dejaron trabajar”, manifestó Gamero para El Heraldo. Y es que al mando de equipos cortos y pocas alternativas, pudo ser campeón, teniendo en cuenta un proceso de años, algo improbable en un equipo tradicional.

Cuando llegó a Tunja demoró cinco semestres para poder alzar el título en 2008-I. Solo en su primer campeonato no clasificó. Sin embargo, hasta el título de aquel equipo ajedrezado, Chicó fue constante inquilino del grupo selecto. Sin olvidar que el semestre de la victoria boyacense fue segundo en el todos contra todos. En Tolima, su último éxito, tuvo que esperar siete semestres, clasificando en seis de ellos; tuvo dos ciclos. En ese 2018-I, cuando el Atanasio Girardot murió como fortín Verdolaga, los de Ibagué estuvieron eliminados hasta la fecha 16, bajando por momentos hasta el puesto 18. Dentro de los ocho solo estuvo en las cuatro fechas finales. 

“El único temor es ese, que no tengan paciencia de lo que se está haciendo. Yo hablé con los directivos sobre un proyecto donde hay que dar resultados, pero darle oportunidad a jugadores de la cantera y trabajar” afirmó Gamero en Antena 2. Por el momento, Millonarios es el cuarto equipo colombiano con nómina más costosa, solo por detrás de Junior, Tolima y Nacional, según Transfermarkt. Probablemente, el éxito de Gamero esté asegurado al equipo que vaya, pero con un margen de espera largo y desesperante para aspiraciones inmediatas. Alguien que saca campeón a dos equipos sin respaldo, teniendo nóminas justas y trabajando con las uñas, tiene sin duda la capacidad de hacerlo con los más grandes del fútbol colombiano. 

Lo que no tiene, en un equipo como Millonarios, es el tiempo suficiente para hacer un elenco que merezca el título. La presión, los ahogantes puestos bajos y los resultados que no dan esperanza, atentan con sus alcances victoriosos como técnico. En el segundo equipo con más títulos de Colombia, la obligación es estar en los primeros casilleros, sin jugar bien, pero estando y corrigiendo con resultados a favor. 

Ni en Chicó, ni tampoco en Tolima, un puesto 16 fue tan trágico como sí lo es en Bogotá o en Barraquilla. A eso se le suma, que para dos clubes pequeños, la promesa de título en unos años es el escenario perfecto, pero en otros, como su actual equipo, es un martirio. 

“Gamero es un gran trabajador. Es de paciencia, es de darle tiempo para poder trabajar. Es responsabilidad del jugador de asumir este momento difícil”, dijo Rafael Robayo para El Alargue. 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here